Modos de disfrutar de la vida

Begoña Rodríguez Sotelino
Begoña R. Sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

M.MORALEJO

El abogado vigués Javier Álvarez-Blázquez, que toca el trombón de varas en el grupo Con La Venia, es un apasionado del caballo salvaje gallego al que le gusta apreciar el entorno natural cabalgando

11 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Los caballos forman parte de la intrahistoria de la extensa familia del abogado Javier Álvarez Blázquez, nieto de Darío Álvarez Limeses, médico de convicciones republicanas que fue fusilado en octubre del 36. Su padre, Álvaro, el menor de sus seis hijos y cofundador de Serigrafía Galega, le contaba que tenía caballos para ir a visitar a los enfermos. «Siempre me hablaba de uno en concreto, del Cuco, que en las noches de temporal en las que él no encontraba el sendero para volver a casa el animal lo iba dirigiendo, ya que se sabía todos los caminos. Murió allí, en la finca, y lo enterraron al pie de un naranjo», recuerda. Hasta su tío, el escritor, editor y miembro de la RAG Xosé María, le dedicó al Cuco un poema que incluyó en su libro Canle segredo.

Javier reconoce que le marcó. Y pasó a la siguiente generación, al menos en parte: «A mi hija Genoveva, que tiene 5 años, le apasionan los caballos y todo tipo de animales y sin embargo a mi hijo Javier, que tiene 26 años , le gusta mucho más galopar por campos virtuales», cuenta.

Por su parte, él siempre se propuso tener un caballo. «Y a los 25 años, dos después de empezar a trabajar, me hice con el primero. Al principio fue un préstamo. El propietario lo tenía en un club, se lo pedí y me lo dejó tener en casa con el compromiso de que su hijo pudiese venir a montarlo cuando quisiera. Un año después se dio cuenta de que era mejor vendérmelo. Se llamaba Spring Brook pero lo rebauticé como Cambón, que era el apellido de su anterior dueño y estuvo en casa 20 años. Era un ejemplar fabuloso», asegura.

Desde entonces siempre ha tenido uno. «Y a veces, dos, como en este momento. Me gusta montar en compañía, que es más entretenido y además mucho más seguro», reconoce. En la finca familiar de Saiáns tiene desde hace 4 años a Meu, un cruce de árabe con una yegua del país le compró a un amigo hace 15 años. «Salió extraordinario, tiene una resistencia increíble y un carácter muy bueno. Es el que monta el que viene conmigo, porque es de lo más fiable y está acostumbrado a andar por el monte». El otro acaba de unirse al equipo. «Llegó el 1 de enero y lo tengo a prueba, pero aún no puedo decir mucho de él. Nos estamos conociendo. Si se queda le voy a llamar Teu», afirma. Si es así, en verano se irá con Meu al monte de A Groba, que es donde los suele llevar cuando empieza la temporada de curros. Además tiene diez yeguas en el monte. «Una está en una casa que tenemos en San Cosme y el resto, sueltos por allí, pero con su documentación y su microchip», advierte.

A Álvarez-Blázquez no le ha interesado nunca competir. «Me gusta pasear, ir descubriendo la naturaleza y llegar a sitios a los que no accede un vehículo». Además es un apasionado del caballo salvaje gallego y pertenece a la Asociación de Gandeiros de Cabalos do Monte de A Groba. «Tratamos de defender este patrimonio. El zoólogo Felipe Bárcena dice que es de los más importantes que tenemos. Él los clasifica como Equus ferus atlanticus, una subespecie única con características genéticas que no se dan en otro lugar».

El letrado es músico en sus ratos de ocio. Forma parte del grupo Con La Venia, que cada jueves toca en el Xancarajazz. Cuando empezaron en el 81 él era un fan. En el 86 les preguntó si necesitaban a alguien y ellos le dijeron que un trombón de varas. Y se puso a aprender desde cero. Nunca es tarde.