La cantera inagotable

VIGO

Hijos de la Sal es el último fenómeno del rock vigués: acaban de ganar premio, estrenan disco y graban su videoclip en el pub La Iguana

11 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El 2015 es un año mítico para toda una generación. Porque, el próximo 21 de octubre, Marty McFly aparecerá desde el pasado a bordo de su Delorean, dándole gas al condensador de fluzo que le permite viajar en el tiempo. Al menos, así sucede en la película Regreso al futuro 2, la fantasía de Robert Zemeckis que tanto divirtió a la chavalada de los años 80 del siglo pasado.

Pocas de las predicciones futuristas del filme se han cumplido una vez llegados al 2015. No existen las zapatillas Nike (en Vigo llamadas tenis) con robocordones autoajustables. Tampoco ha sido estrenada Tiburón 19. Ni hay monopatines voladores. Aunque el gran fallo de la película tal vez sea no haber previsto el teléfono móvil ni mucho menos Internet, pese a que la gente hace videollamadas por una especie de Skype.

En resumen, 2015 no se parece mucho al que, hace 26 años, imaginaron en la película de Regreso al futuro.

En Vigo, sin embargo, esta Navidad ha sido todo un homenaje a la película. Al menos, en lo musical. La semana previa a Nochebuena, veías la cartelera y era un viaje de vuelta a los años 80. En un mismo día, tocaron en la ciudad Siniestro Total y Aerolíneas Federales. Y, la noche anterior, actuó Teo Cardalda en El Ensanche. Demasiada condensación de fluzo como para que no pareciese un viaje en el tiempo al siglo pasado.

Pero, aunque los viejos rockeros nunca mueren, la paradoja espacio-temporal de tener a la Movida rediviva no significa ni mucho menos que la escena musical no se mueva. Todo lo contrario. La ciudad de Vigo es una cantera inagotable de nuevos grupos. Como lo demuestra el concierto navideño que ofrecieron los grupos de de The Soul Jacket y Transilvanians en el auditorio de Beiramar.

O la agenda de cada fin de semana, donde puedes encontrarte ni más ni menos que a Niño y Pistola, Eladio y Los Seres Queridos, Aphonnic, Inerttes, Paracetamol, Joao Tomba, Óscar Avendaño, Carmen Jones, Heroínas o los narcocorridos Galician TexMex de los Duques de Monterrei. Si hacemos una lista detallada de todos, sin lugar a dudas no cabría en una página del periódico. Y seguimos echando de menos a The Blows en general y a Álex Lago en particular. Aunque es probable que este año nos sorprenda con algo muy bueno Roy Basanta.

Ejemplo de que la cantera no descansa son Hijos de la Sal, que acaba de ganar el premio Maketón Estrella Galicia.

Vienen de publicar su primer disco, El centro de la Tierra, y esta semana grabaron en La Iguana su segundo videoclip, El juego del depredador, con el realizador vigués Diego Meijido, que también es un fotógrafo especializado en retoque digital que desde Vigo trabaja en publicidad para grandes compañías multinacionales como Facebook, Ebay o Moet. Sí, hoy el mundo es así y tu vecino de al lado, desde su casa, con un ordenador, tal vez esté currando para Nueva York o Silicon Valley.

Hijos de la Sal

Hijos de la Sal, aunque hacen letras en castellano, te gustarán si te gustan Pearl Jam, The Cult, Stone Temple Pilots o Soundgarden. Y son un típico producto vigués, el resultado de la unión de músicos de bandas diferentes para un nuevo proyecto.

«Vigo siempre ha sido muy musical», explica Diego Cossío, vocalista del grupo: «Aquí todo el mundo ha estado o está en una banda. Y de ahí nuestro nombre, hijos por la herencia recibida y de la sal, en plan poético, porque en un ambiente salino no crece nada y dependemos de nosotros mismos».

Que todo se retroalimenta y que no dejan de surgir bandas lo demuestran lo propios miembros del grupo. El bajista Gerardo Pérez colabora con Kannon o Paracetamol. El batería, Marcos Díaz de Castro, ha estado en Esenia y Phisick, junto a Diego Cossío. Y el guitarrista Miguel Meijido ha pasado por Orfica o Silent Knight.

Hijos de la Sal suenan un poco noventeros, lo cual (habrá opiniones) es bueno. «Se nos clasifica como una banda de los 90 en el siglo XXI, pero creo que somos una banda actual, aunque crecimos en esa década y revivimos aquello», explica Cossío, «pero es curioso que en la escena musical viguesa somos muchas bandas las que hacemos retrospectiva, como por ejemplo The Soul Jacket o You Dog.

Tras su primer videoclip con El centro de la Tierra, en unas semanas estrenarán El juego del depredador. Estas navidades, recogieron el premio como el mejor grupo emergente de Vigo. Se llaman Hijos de la Sal y demuestran que, con permiso de Marty McFly y su condensador de fluzo, en Vigo hay futuro y al menos tanta cantera como en O Porriño.