El proyecto para remodelar el Estadio de Balaídos es la propuesta más contaminantes y menos ecológica de las que se presentaron
16 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Hoy nos la jugamos. En Vigo se puede criticar todo excepto al alcalde y al Celta. Con el primero ya es tarde para arrepentirse, pero faltaba el poder fáctico por excelencia. Confesamos que al ver las infografías del nuevo Balaídos pensamos en una gigantesca lata de sardinas, quizás un alegórico homenaje al papel de la industria conservera en el desarrollo de la ciudad, incluso imaginamos una nueva denominación «Real Club Celta? en aceite de oliva». Una vez aclarado por el alcalde que no, que el diseño no representaba una lata abollada sino las olas del mar, empezamos a fijarnos, porque no tenemos remedio, en la parte ambiental del asunto.
Pasó sin pena ni gloria, pero existía un proyecto alternativo que, cuestiones estéticas al margen, que allá cada cual con sus gustos, nos parecía mejor. Incorporaba placas solares térmicas y fotovoltaicas en su fachada sur, aprovechamiento de las aguas pluviales, cubiertas translúcidas eficientes energéticamente, materiales constructivos locales y de producción local, se integraba armónicamente en el entorno natural del Lagares e incluso apostaba por su regeneración ecológica. En definitiva: un estadio con mentalidad del siglo XXI, ambientalmente responsable. Frente a esta opción participativa y abierta a sugerencias, ecológica y sostenible, contextualizada en su entorno natural (o lo que queda de él) y con propuestas de restauración ambiental y la otra tipo Juan Palomo no había, a estas alturas, muchas dudas sobre la que elegiría el Concello. Y efectivamente se elige, es decir, eligen, la de mayor impacto ambiental, porque por muy símbolo de toda la ciudad que se presenta, esto la ciudadanía no lo vota.
Para hacernos una idea aproximada del impacto ambiental del nuevo Balaídos pongamos como ejemplo su elemento externo más destacado, esa curvilínea cubierta. Una sola tonelada del aluminio de las nuevas cubiertas generará 5.300 toneladas de CO2. Multipliquen las toneladas totales necesarias para cubrir todas las gradas. Por no hablar del impacto social del proceso extractivo de la bauxita, mineral del que se extrae el aluminio, en sus países de origen (nuestro tinglado ecologista trabaja también en cooperación internacional y algo sabemos de ello). Pocos materiales tienen mayor huella ecológica que el que recubrirá el nuevo Balaídos.
Su diseño es también incompatible con la arquitectura bioclimática, las energías renovables y la eficiencia energética. Estos futuribles no deben hacernos olvidar que nuestro por otra parte querido Celta tiene ya ahora un importante impacto ambiental. Analizando solo su huella climática, un partido discreto, con media entrada, genera en los desplazamientos de los aficionados 4 toneladas de CO2. La iluminación del campo, calculando solo el terreno de juego consume unos 3.400 kilovatios por partido, es decir, más de dos toneladas de CO2 equivalente. Descontemos medio kilito de CO2 que absorbe el césped. A modo de anécdota, no olvidemos que a mediados del siglo pasado la plantilla estuvo a punto de convertirse en matadores de toros.
No existe símbolo de Vigo que no se rinda al fútbol. Citroën en la camiseta y Balaídos al lado, sobre la estación del AVE pretenden poner un campo de futbol, el de Samil se remodela (otro adiós a la recuperación de la playa), las Cíes se eligen para presentar la nueva equipación del Celta y por la candidatura de Cíes como patrimonio de la humanidad se monta un partidazo de veteranos. Vemos venir la propuesta de un campo sobre las dunas de Rodas ¿Cómo se pretende sea imagen de la ciudad y patrimonio de la humanidad sin tener encima una cancha como dios manda?
En nuestra organización hay cierta afición celtista; nos gusta verlo y nos alegra que gane, pero hay que reconocer que determinadas batallas están perdidas. Frente a este dios menor con más feligreses que todas las confesiones juntas, poco hay que hacer. Al menos bien podría el Celta, además de vestirse de verde por fuera, comprometerse con lo ambiental por dentro. Que a estos fichajes del santoral, Sergio, Oubiña, Costas, Nolito, Larrivey, Orellana, etc., se les vea de vez en cuando desplazarse en bici, que incorporen medidas de ahorro y eficiencia energética en su estadio, y de paso en sus casas. Ya que Balaídos y la plantilla son el espejo donde le gusta verse a Vigo, podrían dar ejemplo de comportamientos ambientalmente responsables y que sus victorias no sean derrotas del planeta.