Quienes vimos en el estadio de Balaídos en 1999 aquel Celta-Liverpool jamás lo olvidaremos. El Celtiña se fue al descanso perdiendo 0-1, por culpa de Michael Owen, que entonces solamente tenía 19 años.
Pero la segunda parte fue antológica. Primero, un golazo de Mostovoi, en una jugada enorme. Luego, el 2-1 de Claude Makelele. Y, para terminar, un golazo de pillo de Vlado Gudelj, en sus últimos minutos gloriosos con la elástica celeste. Aquel partido fue un escándalo. Como lo fue la vuelta en Anfield Road. Vimos una superioridad tan enorme y un fútbol tan glorioso que es imposible no recordarlo. En el banquillo, por cierto, estaba un entrenador muy querido en Vigo, que ahora afronta momentos difíciles por una pequeña ciudad del Norte. Vaya para él todo el ánimo para sobrellevar su dura misión...
Aquel partido de 1999 fue inolvidable. Pero, personalmente, lo que más me emocionó fue el gol de Gudelj. Porque fue el colofón de una carrera enorme.
Ese vigués nacido en Yugoslavia se ganó durante años el corazón de todos. Y probablemente sea aún el tipo más querido de la ciudad. Con diferencia. Por eso da gusto que los vecinos del Casco Vello propongan dar el nombre de Vlado Gudelj a una plaza de A Ferrería. Es una propuesta entrañable. Por desgracia, compite con otra opción popular, más divertida: A Collona. Se refiere a Doña Esperanza, regenta de un conocido burdel de los años 50. Su histwworia está publicada, pero en el futuro habrá que contar qué sucedió el día en que tocó un premio de la lotería de Navidad en su local. Aquello daría para una película de Berlanga. Así que, si yo votase en la encuesta, estaría ante un dilema. Porque, después de alabar a Gudelj, probablemente apostaría por Doña Esperanza. Parece absurdo... pero es que esto es la casa de la Collona.
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