Yo soy el loco

Antón Bouzas

VIGO

07 oct 2014 . Actualizado a las 09:33 h.

Yo fui uno de los locos que, hace 17 años, pusieron en marcha el programa Imán de la Unidad Asistencial de Drogodependencias del Ayuntamiento de Vigo, acudiendo a choupanos y chutaderos a repartir café caliente, bocadillos y hacer intercambio de material de inyección. Y claro que lo haríamos en París, Londres y la misma Colegiata de Vigo, porque gracias a Dios estamos locos. No hay ningún monumento ni espacio urbano, ni la torre Eiffel, ni Trafalgar Square, ni la misma Catedral de Santiago, que sea más bello o importante que un ser humano. Es más, esas obras y espacios los hemos creado los seres humanos. No repartimos bocadillos ni café caliente, ni siquiera jeringuillas: compartíamos un espacio de encuentro que fue marcando una forma de vivir y de ser y, por mucho que lo quieran ocultar, de salvar vidas, cuidar y proteger la salud, ser solidarios, amar... En lo que dimos en llamar «trabajo entre iguales».

Toda actividad humana beneficia a un sector de la población, pero también puede provocar desajustes. Nosotros, como los vecinos y comerciantes, deseamos con todas nuestras energías que las conductas sean acordes con la convivencia ciudadana y que la comisión de delitos se enfrente con la misma eficacia se trate de pobres o ricos, guapos o feos, gordos o delgados, alcohólicos o abstemios.

El programa Sereos do Casco Vello, estimado Eduardo Rolland, sí puede y tendría que estar en la Porta do Sol. Es desde allí de donde fueron expulsados, humillados y estigmatizados un importante número de vecinos y vecinas de Vigo.Si se ponen las medidas adecuadas, este programa compartiría las mejoras del barrio. Es intolerable que, ahora que el mismo está rehabilitado, se afirme que ya no tienen cabida. Porque estos chicos y chicas son nuestros hijos, hermanos, amigos, amantes e incluso desconocidos que no pueden bajo ningún concepto ser expulsados del espacio urbano que han elegido para convivir. La plaza de la Princesa es patrimonio de todos.

Sí, estamos locos. Bendita locura que nos permite continuar con el espíritu de Sereos aunque nos cierren locales, nos desprestigien y nos repriman. Ya sabemos que una gran mentira del alcalde de nuestra ciudad vale mucho más que cientos de vivencias y verdades.