La cruz de O Castro, salvada por la gracia

J. Fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

El alcalde dejó vencer el plazo y usó el día de gracia que concede el Tribunal Superior para recurrir el derribo del monumento franquista

02 oct 2014 . Actualizado a las 11:15 h.

Es difícil entender el motivo, pero Abel Caballero ordenó que no se presentara el recurso para evitar el derribo de la cruz de O Castro hasta el último instante posible. El plazo legal es de 15 días hábiles, que concluyó el pasado viernes, pero existe un día de gracia para intentar tumbar una sentencia en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y el alcalde lo aprovechó hasta el final.

Este lunes, a muy última hora, se entregaba en el Colegio de Procuradores, que lo trasladó al día siguiente al juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2, autor de la sentencia impugnada. De esta forma, esa misma mañana pudo celebrarse el pleno municipal que debatía de nuevo esta polémica cuestión sin que se supiera a ciencia cierta que pasaba con el tan anunciado recurso que nunca llegaba a presentarse.

El escrito fue redactado por la letrada municipal Susana García Álvarez, que curiosamente no es el mismo abogado, Manuel Córdoba, que había defendido al Concello hasta ahora tras la denuncia de la Asociación Viguesa pola Memoria Histórica do 36.

A lo largo de 17 folios, esta abogada trata de demostrar que lo que hay en el monte de O Castro es una simple cruz una vez eliminados los ornatos fascistas que exhibió desde su inauguración en 1961 (por el general Franco) hasta que en 1981 la primera corporación democrática los retiró. Para ello insiste en que ahora mismo se trata solamente de una cruz latina y de que no existe en la ciudad «un sentimento xeneralizado de que sexa un elemento de exaltación do franquismo».

Respecto a que solo es una cruz, asegura que «o territorio nacional está salpicado de innumerables monumentos e elementos arquitectónicos que, estando emprazados en terreos de titularidade pública, teñen por principal (ou incluso único) protagonista simbólico a cruz latina: cruceiros, cruces coroando os cumios dos montes e os cemiterios, cruces conmemorativas ou indicadoras do Camiño de Santiago, cruces dos petos de ánimas situadas en camiños públicos, etcétera».

La clave de este recurso del gobierno socialista es intentar demostrar que «a carga simbólica fascista orixinaria» habría desaparecido, lo que rechazan los demandantes que se consideran ofendidos por la pervivencia de la cruz.

En defensa de su tesis de que es una cruz y nada más de una cruz, aduce el gobierno local que en las últimas décadas se han retirado numerosos símbolos y cambiado el nombre de las calles. Y que los que subsisten se encuentran en dependencias estatales, por lo que el Concello rechaza cualquier responsabilidad.