La grada de Marcador, en el estadio de Balaídos, pasará a llamarse Grada Diputación. Esto pretende, al menos, el presidente provincial, Rafael Louzán, según anunció el lunes tras reunirse con el alcalde Abel Caballero. «Si la Diputación pone dinero, es lógico que figure su nombre», razonó el político y empresario natural de Ribadumia.

Asombra que ideas tan peregrinas salgan de tan brillante cabeza. Porque esta ocurrencia nos retrotrae a la era de los Grandes Conquistadores, que iban por el mundo bautizando a su capricho tierras, ciudades y accidentes naturales. «Rafael Louzán, descubridor de Vigo y refundador de Balaídos», le podemos poner en la placa.

Por otra parte, para razonar así, hay que tener una elevada idea de que la administración pública a la que sirves es de tu propiedad particular. Pero la Diputación es de todos. Y sus arcas, también. Cuando aporta dinero, no hay que ir a darle las gracias. Administra nuestros impuestos. No nos regala las inversiones.

Además, tampoco he visto yo nunca que, si la Xunta hace un auditorio, por ejemplo, éste tenga que llamarse Auditorio Xunta de Galicia. Ni que todos los colegios del país se llamen Colegio Consellería de Educación. Ni que las carreteras del Estado sean todas Gobierno de España. ¿A qué hay que ponerle el nombre de Diputación a nada, por mucho o poco dinero que se aporte?

Personalmente, además, la ocurrencia me parece una falta de respeto. Marcador es una grada histórica de Balaídos. Me imagino una propuesta similar en The Kop, la mítica grada de Anfield, en Liverpool. Aquí no llegaremos a tanto, pero Louzán debería contar con el himno oficioso de A Roda: «Os que máis se cabrearon foron os de Marcadore». Infórmese bien, Rafael, no sea que su gloriosa idea vaya a terminar en un disgusto.

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