La Xunta pone en Gondomar una trampa para avispas asiáticas

Monica Torres
m.torres GONDOMAR / LA VOZ

VIGO

El sistema pretende frenar la expansión del insecto depredador de abejas

20 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La Xunta ha colocado en Gondomar una de las primeras trampas de la provincia para para frenar la expansión de la avispa depredadora de abejas, conocida también como asiática o vespa velutina. La dejaron instalada los operarios de la empresa Tragsa, a escasos metros del lugar del que retiraron un nido el jueves por la mañana, en el barrio de Toucido. Según explicó el edil de Medio Ambiente, Juan Carlos González Camesella, el dispositivo lleva un líquido que atrae a estos insectos. Él mismo comprobó ayer cómo en el depósito del envase plástico habían caído en 24 horas tres avispas, aunque, a su entender, no de la temida especie.

Se trata de una trampa de seguimiento, que se sitúan en las zonas en las que se constata la presencia de la vespa velutina, confirmaron fuentes de la Consellería de Medio Rural, al frente del Programa de vigilancia y control, de la Xunta. Hay ya instaladas otras permanentes que sirven para hacer el muestreo de la población, informan. Se emplean materiales atrayentes para capturar el máximo de ejemplares. No especificaron la fórmula magistral gallega pero se entiende que el compuesto ha de llevar una parte de cerveza, el elemento común de las combinaciones que se usan en otros puntos de la geografía española, como La Rioja, Gerona o País Vasco, pioneros en la lucha contra esta especie. Los demás elementos suelen ser jarabe de grosella negra o sirope de arándanos.

Desde fuera del envase, no se reconoce el color del cóctel que atrae a las avispas ni se detecta el olor que, a juzgar por los resultados, debe ser irresistible para estos insectos. En el caso de Gondomar la trampa se ha colocado a unos 50 centímetros del suelo y a pocos metros de la residencia casa de la familia que se encontró el avispero en su finca hace ya diez días. Justo al lado del envase en el que ya han caído las avispas, hay también un termómetro. «Los técnicos nos informaron de que vendrán cada quince días para hacer un seguimiento», indicó González Camesella. Entre las preferencias de la especie que más inquieta a los apicultores está también el agua, por eso se acercan a las cuencas de los río y a las zonas húmedas. Fue una de las curiosidades que se van conociendo gracias al estudio del comportamiento de este tipo de avispas y que los técnicos les explicaron a la familia. El concejal confirma que en la zona en la que se retiró el primer nido localizado en Gondomar, hay un lavadero y un regato. A no más de 200 metros, un vecino que cría abejas.

Pero lo que más ha sorprendido ha sido la ubicación de este nido. Desde su entrada en Galicia, hace tres años siempre hubo que escalar para matarlas porque se ubican en la copa de los árboles. En el norte luso, donde ya se considera una plaga, son los bomberos los que utilizan un dispositivo de varios metros de largo para poder quemarlos.

Sin embargo, en Gondomar, se localizó directamente en el suelo, a la sombra de una viña baja. «Quedámonos asustados cando o vimos e por iso avisamos, porque era algo extraño», explicaba ayer Manuel García, el propietario de la finca en la que se encontró. El nido, apunta González Camesella, tenía 15 centímetros de diámetro, había comenzado a hacerse hace cuatro meses y registraba actividad. Cada ejemplar triplica el tamaño del de las abejas, que representan el 80% de su dieta y, en un solo nido puede haber hasta un millar de insectos. El concejal de Medio Ambiente de Gondomar sufrió la picadura de una de ellas en la frente. «No molestó más que el de la autóctona», aseguró.

Uno de los insectos picó al edil de Medio Ambiente pero

no le hizo daño

Es la primera vez que se localiza un nido en el suelo, bajo la sombra

de una viña