Tras pactar los presupuestos, los populares adoptan un tono amable con el gobierno socialista, multiplican las coincidencias y dejan al BNG el campo libre a las críticas
01 abr 2014 . Actualizado a las 12:39 h.Se ha gestado de facto un nuevo bipartito y el nuevo escenario político se visualizó ayer en el pleno. La amabilidad, política y personal, fue la tónica entre los ediles del PSOE y del PP, hasta ayer frontales enemigos. Con los nacionalistas, por el contrario, el gobierno socialista exhibió su cara más agreste cuestionando incluso las actividades privadas de su portavoz durante los fines de semana.
Después de siete años de enfrentamiento directo y constante PSOE-PP, fue preciso ver lo ocurrido para creerlo. Y no es que los grupos mayoritarios coincidieran en las votaciones, que coincidieron. Lo más llamativo fue el clima, la casi cordialidad, la ausencia de críticas y puyas que parece la prueba de la nueva colaboración. Al otro lado, los nacionalistas asumieron su papel de conciencia crítica que desde la bancada del gobierno no supieron encajar.
La comunicación al pleno de la liquidación del presupuesto del 2013, el primero del orden del día, eliminó cualquier duda sobre lo que iba a ocurrir. El portavoz económico del PP, Miguel Fidalgo, se olvidó de tres años de críticas para decirle a Carmela Silva (PSOE) que no veía mayores problemas pero que, quizás, se podían hacer un poco mejor. Eso fue lo más parecido a un desacuerdo.
Ante el tamaño de semejante diana los nacionalistas se lanzaron en tromba, preguntándose que había sido del PP rocoso de estos años. No obstante, Fidalgo tenía preparada la respuesta y le espetó a Iolanda Veloso, portavoz nacionalista, la mayor verdad de todas: «Tenga presente que Caballero es alcalde porque ustedes lo eligieron».
A la hora de las votaciones, hubo una tanda de acuerdos por unanimidad en asuntos que generan consenso y el BNG quedó solo ante la nueva mayoría PSOE-PP en las más políticas, como la venta de los pisos de Rosalía de Castro que ellos querían para fines sociales. Los nacionalistas también provocaron la derrota de la moción socialista sobre la creación de una comisión para regular el trabajo en las obras de la estación del AVE. A destacar el silencio del portavoz popular, José Manuel Figueroa, que ayer optó por no intervenir en toda la sesión.