Peligra la corona de Baiona

Monica Torres
mónica Torres BAIONA / LA VOZ

VIGO

XOAN CARLOS GIL

Los temporales y la salitre han provocado unas grietas en la parte superior de la Virgen de la Roca que fuerzan su cierre al público

31 ago 2021 . Actualizado a las 18:40 h.

La Virgen de la Roca, uno de los lugares más visitados por los turistas de Baiona, necesita un lifting. Aguantó impertérrita 83 años pero los temporales han puesto en peligro esta vez la corona. «El duro invierno ha afectado la parte más elevada del monumento», confirmaron ayer fuentes del Concello antes de restringir el acceso a su interior.

Técnicos municipales, de la Diputación y otros especialistas en la materia que asesoran al gobierno local han desaconsejado que la obra de Antonio Palacios reciba visitas hasta su completa recuperación. Se han detectado una serie de grietas en la corona, visibles desde la base, que ahora toca evaluar. El alcalde Vázquez Almuiña avanzó que los técnicos trabajarán esta semana en el proyecto de restauración.

La corona que rodea la peculiar cruz roja sobre la cabeza de la virgen tiene el armazón de hierro y la salitre podría haber dañado la estructura, indica. Pero serán los especialistas los que dictaminen sobre el alcance de las lesiones.

Una de las principales dificultades será el trabajo en altura, ya que el monumento está en la cima del antiguo Monte Sansón, a 90 metros sobre el nivel del mar, y la corona a otros 15 desde la base del conjunto.

La última vez que se colocaron los andamios sobre la virgen fue en el 2005. La empresa Comercial Doca asumió la recuperación del barco que la Virgen sostiene en su mano derecha.

La estructura estaba dañada por el óxido y la erosión del viento, al igual que la barandilla de la escalera interior de caracol por la que se accede al mirador.

La imagen se reforzó y la barandilla se sustituyó por otra de fibra de carbono. Al conjunto se le aplicó después un mortero específico con cemento, resinas sintéticas y humo de sílice que se recubrió con fibra poliamida para recuperar los desconchados. Una de las manos, obra de Ángel Fernández, también presentaba grietas que consiguieron borrarse. Es previsible que la intervención ahora sea similar, aunque a un par de metros hacia el cielo.