La Reconquista en los libros de muertos

Los registros parroquiales de Vigo nos cuentan la historia de la revuelta de 1809 a través de sus caídos en combate


Vigo

En historia conviene escuchar a los muertos, habiten en una pirámide egipcia o en una tumba medieval de Betanzos. Y no porque los difuntos sean más locuaces que los vivos, sino porque cuando no quedan testigos constituyen un socorrido recurso. Así sucede con la Reconquista de Vigo, cuyas aventuras podemos seguir a través de los libros parroquiales. En ellos, los curas de la época anotan las defunciones en combate, acompañadas de loas monárquicas y clericales que nos dan un buen retrato de la época.

Entre estos libros, destacan los de Lavadores, donde estuvo el cuartel general de los vigueses en los días previos a la Reconquista, después de trasladarse desde Zamáns. Y, también, los del núcleo urbano del Vigo de la época.

Se calcula que en el asalto final a las murallas, en la noche del 27 de marzo de 1809, murieron unos 30 vigueses junto a un centenar de franceses. Casi todas las víctimas locales aparecen en los libros, mientras los prisioneros galos son embarcados en las fragatas inglesas cuando una columna de voluntarios vigueses se lanza contra la brigada enviada desde Tui por el general Lamartiniere, al mando del comandante Chapuzet, cuyo apellido retrata el desastre de esta partida, que fue aniquilada por los partisanos, aunque también sufriesen bajas propias.

En Beade, cae el 28 de marzo Juan de Abalde. Y el párroco se convierte en cronista de la Reconquista: «Se tuvo en esta Iglesia Parroquial de San Esteban de Beade el entierro y funciones fúnebres por su Ánima de Juan de Abalde, marido de María Josefa de la Iglesia, el qual fue sepultado en Castrelos en veinte y ocho de marzo, en cuio día fue muerto por los Franceses en ataque, en los términos de aquella parroquia. (...)en este día la guarnición Francesa de Vigo cercada por los paisanos de este valle, siendo su gefe el abade de Valladares, se entregó a discreción después de unos 18 días de cerco y la división que inútilmente venía a reforzarlos fue la que hizo estas muertes, que aquí por los Franceses suenan echas, pero parte de esta división quedó sepultada en Fuentefría en dicho día, tal fue el valor dos vecinos de este valle».

En los días previos a la Reconquista, los vigueses se constituyeron en guerrilla, que acosaba a los franceses cuando salían a forrajear con sus caballos. En una escaramuza muere Basilio Otero. Y así lo apunta su párroco: «En diez y siete días del mes de marzo año de mil ochocientos y nueve, se dio sepultura dentro de la yglesia parroquial de Santo Thome de Freixeiro al cadáver de Basilio de Otero, soltero, natural de San Martín de Moreira, y residente en esta de Santo Thomé; (...) no recivió los Santos Sacramentos por haver sido muerto en el combate del dicho Santo Thomé por los Franceses; y por ser verdad lo firmo como cura en vacante de esta citada feligresía de Santo Thome de Freixeiro. Juan Antonio de Ocampo [rubricado]».

A Miguel Fernández, también de Freixeiro, lo mataron a la puerta de casa: «Se dio sepultura dentro de la yglesia parroquial de Santo Thome de Freixeiro al cadáver de Miguel Fernández, casado con Ysavel Valverde, vezinos de esta feligresía de Santo Thomé; no hizo testamento, ni recivió los Santos Sacramentos por haver sido muerto por los Franceses a la puerta de su casa al tiempo de retirarse el refuerzo que venía de Tuy, quando la entrega del castillo».

A Jacinto Pérez lo mataron los franceses en Cambeses. El párroco de Lavadores, lo narra en el libro parroquial: «Mi feligrés, marido que ha sido de Isabel Rodríguez su muger, moradores en el barrio de la Bagunda; falleciose el día antezedente; no hizo testamento, ni tampoco recivió los Santos Sacramentos por haverse muerto de muerte repentina que le dieron los Franceses en el día antezedente en el barrio de Canveses, en un ataque en defensa de la Lei Santa de Dios, y de nuestra Libertad».

Otro tanto sucede con Ramón Franco, muerto en la misma acción en Cambeses: «Falleció el día antezedente de muerte repentina que le dieron los Franceses en el día anterior según ba dicho, y en el barrio de Canveses de esta referida parroquia».

Y un párroco llega a afirmar que la protección de la Virgen del Alba, y no el Cristo de la Victoria, llevó a los vigueses a su éxito en la Reconquista: «En el mes de enero entraron los franceses en esta Provincia, en donde estubieron hata [sic] el 28 de marzo en Vigo, y en Tuy hasta principios de abril, sinque en todo este tiempo llegasen a esta Parroquia, la Virgen del Alba nos libertó de su ira; y para que conste a todo tiempo, [lo firmo]. Dn. Juan Rosendo Arias y Henríquez [rubricado]?.

Al igual que estos testimonios, hay decenas de ellos en los libros parroquiales que hoy se conservan en el Archivo Diocesano de Tui. Son una fuente histórica que nos retrata el sufrimiento de aquella época. Porque lo que hoy celebramos como la Reconquista fue una guerra de una crueldad indescriptible. Que estuvo muy lejos del heroico monumento de la plaza de la Independencia. Todo ello es pura propaganda. Un retrato más fiel de aquella carnicería puede hallarse en los grabados de Goya.

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