El enfrentamiento entre Concello y Xunta paraliza numerosas actuaciones en Vigo
24 nov 2013 . Actualizado a las 15:31 h.Los ciudadanos vigueses son los paganos de los enfrentamientos entre instituciones, los verdaderos perjudicados de que el Concello de Vigo y la Xunta se tiren los trastos a la cabeza. La consecuencia de esta forma de actuar no es otra que la paralización de proyectos que ya debían de estar en marcha, cuando no, terminados. La teoría de la culpa ajena ha dado al traste con la construcción de la Ciudad de la Justicia, el transporte metropolitano, los aparcamientos disuasorios y la evolución de Peinador desde hace un lustro. Además, amenaza con el cierre de la biblioteca central y ha retrasado la reforma de la fachada de O Berbés y de la reforma del colegio público Vicente Risco. Eso, al margen de politizar conflictos más puntuales como el existente en la actualidad con los vendedores ambulantes del mercadillo de Bouzas por las obras que se ejecutan en el espacio donde se instala cada domingo. Por mucho que los causantes se empeñen en hacer creer que se trata de cuestiones etéreas, los perjudicados por la ineficacia de los políticos y los enfrentamientos continuos tienen caras y nombres. Son ciudadanos de a pie a los que lo único que les importa es que gestionen bien sus impuestos. Justo lo contrario de lo que ocurre en la ciudad. En su lugar, lo que llega a diario a los vigueses son insultos, reproches, acusaciones, ineficacia y mentiras. Lo que pasa en Vigo es, para la mayoría, consecuencia de que primen los intereses personales y políticos sobre los generales y públicos.