Hasta hace una década el marujito -el nombre inicial, rock cod, no cuajó- era una especie sin valor comercial. Los que entraban en las redes con las merluzas del Atlántico suroccidental volvían irremisiblemente al mar. Se descartaban. Hasta que la Cooperativa de Armadores de Vigo apostó por su comercialización. A principios del 2004 lideró un proyecto de la Unión Europea para destinar a consumo humano los millones de ejemplares de marujito que capturaban. Siguen siendo Vigo y Marín los puertos que concentran el mayor número de descargas de marujito, ya que es también donde tienen su sede las empresas de los barcos que los capturan. Se pescan cada año unas 30.000 toneladas, que se venden fundamentalmente en países del Este. Además de en Rusia, es especialmente apreciado en Estonia, Letonia y Lituania. En España cuenta con muy pocos adeptos, pese a que los armadores han organizado varias campañas para popularizar su consumo. Se trata de una especie de tamaño medio que se comercializa en longitudes máximas de 40 centímetros. El peso de las piezas ronda los 250 gramos.