Trabajando tras ser despedida

Juan Manuel Fuentes Galán
Juanma Fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vazquez

La presidenta de la federación vecinal, María Pérez, sigue atendiendo a los vecinos de Coruxo en el centro cívico

15 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«Los vecinos de Coruxo siguen necesitando asesoramiento e información para sus gestiones municipales y por eso sigo aquí». Con estas palabras explicaba a media mañana de ayer María Pérez su presencia en la sede de la asociación de vecinos de Coruxo. Hasta el pasado día 1 y durante diez años estuvo al frente del centro cívico municipal, del que ha sido cesada por la empresa que ese día se hizo cargo del servicio mediante una concesión municipal.

Su marcha, despido para ella, tiene algunos otros matices. Posiblemente por primera vez en muchos años el Concello no incluyó en el pliego de condiciones la cláusula de subrogación del personal que hubiera obligado a la nueva concesionaria a mantener al existente. Así lo ha hecho el Concello en la prática totalidad de los casos, pero esta vez no fue así.

En estas condiciones, Manpowergroup Solutions, cabe imaginar que por decisión propia, optó por cambiar a las cuatro trabajadoras, lo que en el caso de Coruxo, y quizás también en Teis, Casco Vello y Saiáns, ha indignado a los vecinos que acudían a estos centros a recibir asesoramiento e información. La prueba es la campaña de apoyo a las cuatro trabajadoras que se mantiene desde hace semanas y que incluyó la manifestación del martes.

«La gente, los vecinos, estaban muy contentos. Las cuatro llevamos muchos años y los conocemos. Venían aquí y les solucionábamos sus problemas, evitándoles desplazamientos al Concello, siempre molestos y costosos, sobre todo para gente de edad», explica María. Por este motivo ha tomado una decisión sorprendente: desde el día uno acude igualmente a cumplir su horario al mismo edificio, en el que coexisten el centro cívico y la asociación de vecinos de Coruxo.

Respaldo vecinal

De esta forma, la nueva empleada del centro cívico ocupa esa oficina y ella atiende a los vecinos en la sede de la asociación. Todo hace indicar que la gente sigue confiando en María Pérez y ayer a media mañana allí estaban varias vecinas para corroborarlo.

«Los centros cívicos se abrieron para descentralizar la administración municipal. Es evidente que yo no soy funcionaria, pero les facilito los trámites, les ayudo a rellenar impresos, a cubrir solicitudes para balnearios y otras actividades del Concello, por poner algunos ejemplos. Y después de tantos años no entienden la decisión que ha tomado el gobierno local», explica.

María Pérez es consciente de que tras haber perdido su trabajo no podrá seguir indefinidamente acudiendo a la sede vecinal como si nada hubiera pasado. «De momento voy a hacerlo ya que la gente me lo pide; vienen aquí a que siga informándoles y me transmiten su apoyo. Es muy gratificante», reconoce.

De lo que no habla es de la relación que puede haber existido entre su cargo de presidenta de la federación de vecinos Eduardo Chao y la pérdida de su empleo. Es conocido que este organismo vecinal no es santo de la devoción del alcalde tras unas críticas hace varios años. Tras ellas Caballero las vetó y ordenó hacerlo a sus concejales.

Por esto motivo les retiró ayudas económicas (que en parte recuperaron gracias a la presión del BNG) y se niega a recibirlas. Ahora, en este contexto, acaba de perder un trabajo que dependía del Concello.