El reconocimiento llega cuando solo quedan dos personas realizando esta labor
18 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El Consejo de Ministros ha concedido la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo a las vendedoras de ostras de A Pedra «porque desde hace más de cincuenta años este grupo de mujeres acude diariamente a Vigo para vender sus productos y se han convertido en un referente de calidad». Se resuelve así una petición realizada ante los ministerios de Trabajo y Asuntos Sociales hace ya seis años por José Manuel Tobío, un vecino del Casco Vello. Aquella iniciativa particular encontró el respaldo de los vecinos y comerciantes del barrio antiguo. Aunque el colectivo de mujeres ya poseía entonces el distintivo local Viguesas Distinguidas, pero Tobío consideraba que el reconocimiento debería ser estatal.
Sin embargo, el reconocimiento llega cuando solo queda una ostrera en la calle de la Pescadería, Isabel Seoane, y un ostrero, Fernando Martínez. De las históricas, Hermitas ya falleció, Carmen se jubiló, aunque logró que su sobrino Fernando siga la tradición, Isaura está enferma, María ya no necesita ayudar a su hermana Isabel, porque con los escasos clientes se las arregla sola, y José Carlos Cerqueiro ha decidido, de momento, cambiar.
El pasado 4 de abril de este mismo año, La Voz publicaba la confirmación, por parte del Ministerio de Trabajo, de que el expediente seguía su curso a la espera de una decisión final. Tras conocerse que solo quedaban dos personas vendiendo ostras detrás del Hotel Bahía, los partidos políticos con representación en la corporación viguesa mostraro su apoyo a esta tradición aunque sin concretar medida alguna.
Las ostreras comenzaron a trabajar en la zona a finales de los años cuarenta del pasado siglo. Hace unos años, la calle de la Pescadería fue remodelada, siendo cubierta para facilitar un espacio de restauración independiente de las condiciones climáticas existentes. En los últimos años, este negocio tradicional ha reducido notablemente sus ventas.