Las administraciones se han gastado cifras millonaris en proyectos públicos están sin uso, o bien con una utilización mínima
22 abr 2013 . Actualizado a las 14:28 h.Vigo cuenta con un Centro Galego de Fotografía en un moderno edificio situado en el Casco Vello de Vigo. Bueno, contar es un decir; el edificio está construido, pero no se utiliza pese a que allí el Concello vigués se gastó más de 3 millones de euros.
Y lo que podría ser una excepción es simplemente una más de las inversiones ejecutadas en los últimos años que como mínimo podrían ser calificadas de fallidas y con un coste de 68 millones de euros. En este caso simplemente no se usa y en otros se utilizan a medias, dejando en evidencia un fallo de cálculo.
El caso más dramático, por su relevancia económica, es el del aparcamiento del aeropuerto de Peinador. Aquí Fomento decidió gastarse 50 millones de euros en construir un moderno párking, y en principio la iniciativa no parecía descabellada. Peinador crecía sin parar y llegó en 2007 a 1,4 millones de viajeros, a los que atendía en un estacionamiento en superficie de poco más de 300 plazas, claramente insuficiente para sus necesidades.
La decisión fue construir una instalación bajo tierra con 2.500 plazas y, aunque no se incluye en este reportaje por estar en obras, una moderna terminal de 60 millones de euros. Mientras se construía el aparcamiento Peinador iniciaba un declive que todavía no ha finalizado y que tiene, entre otras consecuencias, la de un párking parcialmente cerrado (sus dos plantas inferiores) y las demás escasamente ocupadas.
En el Centro Galego de Fotografía, impulsado por el BNG en el anterior mandato municipal, el Concello pretendía colocar las colecciones de fotógrafos eminentes como Pacheco. Para ello adquirió varias fincas y construyó un moderno inmueble que sigue vacío.
Los dos ejemplos anteriores corresponden al ministerio de Fomento y al Concello, pero ambas administraciones no tienen la exclusiva en estas costosas y escasamente rentables inversiones. También la Autoridad Portuaria ha acometido proyectos que al final no han tenido rentabilidad, aunque no fue por su voluntad sino por las denuncias del gobierno municipal a las que dio la razón la Justicia.
Otro ejemplo es la Pescadoteca, las antiguas naves de rederos de O Berbés, que el gobierno portuario quiso convertir en un recinto de locales de tapas y con una parte destinada a acciones culturales. Sin embargo, la iniciativa fue vetada por la Gerencia de Urbanismo y la paralización judicial llegó cuando Portocultura, nombre oficial que le iba a dar el Puerto, estaba ya casi construida. El proyecto fallido tuvo un coste cercano a los 2 millones de euros.
Algo parecido ocurrió con las antiguas naves de la fruta, situadas en el muelle del Comercio, a unos pocos metros de la sede de la Xunta. En este antiguo recinto la Autoridad Portuaria quiso construir lo que iba a ser la segunda estación marítima bautilizada como Tinglado del Puerto. El proceso fue similar al de la Pescadoteca y, cuando casi estaba terminada, llegó el parón judicial, por lo demás inapelable. De momento, 3,4 millones de euros gastados para nada y 32 locales de hostelería vacíos y sin uso.
Pero si bien el Concello bloqueó estas dos instalaciones, también en su patio trasero tiene ejemplos similares, además del ya citado del Centro Galego de Fotografía. Entre otros, el Centro Comunitario de Teis, en que el gobierno municipal reconvirtió parte de la antigua fábrica de conservas de Garavilla, en Ríos: un centro social destinado a punto de encuentro de esta barriada de Teis. Se gastó 500.000 euros, fue inaugurado por el alcalde Abel Caballero, y en su fachada figura una placa. El problema, nada pequeño, es que está cerrado y sin uso, sin que se sepa por qué.
Un supuesto parecido al de la escuela de música de Beade, también construida por el Concello (230.000 euros), pero que una vez construida no sirve para nada, al menos de momento.
Un caso especial en este campo es el de la antigua ETEA, un recinto que compró Zona Franca al ministerio de Defensa por 5 millones de euros, cifra que después le devolvió la Xunta para hacerse con el recinto. De momento allí el Concello ha invertido un millón de euros en arreglar la piscina y el pabellón, pero solo ha abierto este último. Se han producido arreglos en la playa (Concello) y en las zonas públicas (800.000 euros de la Xunta), pero de la prometida Campus do Mar, un centro tecnológico de investigación, nada se sabe y mucho menos de los plazos.
Y para cerrar esta lista, el Modulo Tecnolóxico y de Investigación, en el que la Universidad se ha gastado 3,3 millones de euros en el campus y que sigue sin terminar.