El juzgado envía a prisión del detenido por acuchillar a una prostituta de A Ferrería: «Como no pudo hacer nada, quiso matarme», dice
28 oct 2012 . Actualizado a las 12:39 h.El vecino de Cangas detenido por acuchillar a una prostituta de A Ferrería pasó ayer a disposición judicial y seguidamente fue trasladado a la cárcel de A Lama acusado de un presunto delito de intento de homicidio.
J.C.M.A., de 49 años de edad, apenas declaró en el juzgado de guardia, pero admitió haber rajado a la mujer en el cuello. A la salida de los juzgados, se tapó el rostro para evitar ser reconocido antes de meterse en el furgón de la Guardia Civil que lo condujo a prisión.
La víctima, F.B, también prestó ayer declaración en el juzgado de Guardia. La mujer llegó a los juzgados con una venda en la garganta y acompañada por su pareja. Apenas unas horas antes había sido dada de alta en el Hospital Xeral, donde le aplicaron más de 25 puntos de sutura para curarle los cortes profundos que el hombre le hizo con un cúter por la espalda.
La mujer contó a la jueza que el jueves por la tarde estaba en el Bar Apolo y que el hombre llegó de la calle con otra chica, pero que al final le eligió a ella porque dijo que era su amiga.
Lo conocía de hace mucho tiempo de verlo por la Ferrería, pero hacía más de un año y medio que no tenía noticias de él. Subieron a la habitación. «Llevábamos ya 20 o 25 minutos y yo le dije, cariño, se acabó el tiempo». Cuando la mujer se había vestido y ya había abierto la puerta para marcharse el le agarró por detrás y la atacó con el instrumento cortante. «Me pasó una cosa por el cuello y empecé a echar sangre, yo ya me volví loca, después me la volvió a pasar», recordaba ayer antes de entrar en el despacho de la jueza.
Escondida
La mujer se zafó como pudo y huyó a otra habitación en la que se encerró y mientras se escapaba el hombre pudo darle un tercer pinchazo en un codo. «Si me llega a coger en el pasillo, me hubiera matado, porque es a lo que iba», manifestó ayer, negando que el agresor hubiera querido robarle. «Yo no llevaba nada, porque no tengo nada», manifestó ayer. «Como no pudo hacer nada, lo que quería era matarme», recalcó.
F.B. cree que si está viva es gracias a su constitución física. «La salvación mía es que estoy fuerte y tengo mucha papada, si no ya me mataba al momento», declaró. El hombre empleó mucha fuerza para agredir a la mujer. La muestra es que la cuchilla del cúter se partió y hubo que extraer una parte de la misma de la herida que la mujer tenía en el cuello. La víctima apenas estuvo media hora en el despacho de la jueza. Habló con mucho esfuerzo debido a las molestias que le ocasionan las heridas y, al salir, se sintió mareada.
El próximo 16 de noviembre será examinada por el médico forense. Su compañero sentimental manifestó ayer que el ataque que sufrió la ha traumatizado. «Anoche se despertó pensando que estaban abriendo las puertas de la casa», manifestó. El acusado se entregó voluntariamente el día de los hechos.