El alcalde se corrige a sí mismo y veta los coches en el Casco Vello

Juan Manuel Fuentes Galán
juanma fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

Acuerdo para recuperar la peatonalización tras el patinazo de Caballero

24 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Querer quedar bien con todos y actuar a impulsos tiene estas consecuencias. Caballero escuchó el miércoles una protesta por el funcionamiento de los bolardos en una emisora y, en ese mismo medio, anunció minutos después que ponía fin a una década de peatonalización en el barrio histórico hasta que hubiera un acuerdo general. 48 horas después el gobierno vigués ha dado marcha atrás una vez comprobado que todo eran protestas y nadie respaldaba la anulación de los bolardos que impiden la entrada de los coches. En un comunicado difundido ayer reconoce que el sistema «funcionaba bien».

La vuelta a los bolardos ayer noche fue decidida en la tarde de ayer en una reunión mantenida por el concejal de Tráfico, Carlos Font, a quien le ha tocado reparar el desaguisado de su jefe, con el presidente de la asociación de vecinos, la responsable del colectivo de comerciantes y el gerente de Vigovello. Como las posturas estaban claras en un rato se llegó al acuerdo de dejar las cosas como estaban con algunos cambios reclamados por los comerciantes, cambios que estaban en el origen de la protesta inicial.

Por tanto, los bolardos volverán a estar subidos salvo en el horario previsto para el suministro de comercios y establecimientos (hasta ahora por las mañanas de 8 a 11 horas) y también para los residentes, que cuentan con una tarjeta personal que abre los bolardos. En eso están todas las partes de acuerdo al margen de que establezcan modificaciones.

Consenso peatonal

Quizás con lo que no contaba Caballero cuando el miércoles se lanzó a despeatonalizar el barrio histórico es que existe un acuerdo general en evitar que los coches vuelvan a adueñarse de sus estrechas callejas. Era lo que ocurría antes de que hace una década el alcalde Lois Castrillo, tras numerosas polémicas, pusiera en marcha esta medida.

El camino desde entonces no ha sido fácil. De entrada, hasta que no estuvieron todos los bolardos colocados los coches podían acceder con relativa facilidad. También hubo algunas quejas, como siempre que se introducen medidas restrictivas y cambios en materia de tráfico.

Sin embargo, en la actualidad no existen más demandas que dar facilidades para el suministro y también a vehículos de emergencia y taxis. Lo que no ha podido resolver el Concello es el aparcamiento de los vecinos de un barrio que carece de garajes. La opción del párking de la Porta do Sol no salió adelante por el parón del proyecto del Barrio del Cura.