Gol: 1-0, min 77: Lejeune, en propia meta.
Árbitro: Sureda Cuenca (Comité balear). Expulsó por roja directa a Kiko (min 52). Amonestó a los deportivistas Laure, Colotto y Riki; así como a Mariño (min 60) e Iriome (min 74), por parte del Villarreal B.
Incidencias: Partido de la vigésimo primera jornada de Segunda. Estadio de Riazor. Unos 22.000 espectadores.
Aranzubia; Laure, Colotto, Zé Castro, Ayoze; Alex Bergantiños (Xisco, min 67), Juan Domínguez; Bruno Gama, Valerón (Borja, min 80), Guardado; y Lassad(min 9).
Mariño; Pere (Iriome, min 73), Lejeune, Kiko, Jaume Costa; Moi (Kike, min 64), Marcos Gullón, Toribio, Trigueros; Lucas Porcar y Juanto (Llorente, min 57).
Que los árboles dejen ver el bosque. Tras un mal partido en que dejó en evidencia todas sus debilidades para generar un discurso propio con el balón, el Dépor sumó tres nuevos puntos porque sacó el máximo beneficio de un rival en inferioridad y que se marcó el gol en propia meta. Como en Huesca la pasada semana, otra vez el equipo de Oltra se agarró al resultado para esbozar una sonrisa. Venció, terminó líder la primera vuelta, se adjudicó el honorífico campeonato de invierno y acumuló su sexto triunfo en las siete últimas jornadas, el noveno de una excelente primera vuelta en Riazor.
Pero este mismo Dépor se llevó al descanso la primera pitada de la temporada. No era para menos, después del baño al que lo sometió el filial del Villarreal. Una pancarta en el fondo de Maratón le cambiaba a Aranzubia su camiseta por dos de Casillas, pero en realidad debía habérselas pedido al larguero, que hasta por tres veces evitó que el cuadro visitante, sin complejos, pese a su clasificación en puestos de descenso y a que dispuso a dos debutantes en su once, llegase al descanso por delante en el marcador. El pasado jueves Oltra advertía de que su equipo podía padecer un meneo si no competía bien, pero lo que sufrió el Dépor se trató de un torrente de juego como no se había visto en Riazor.
En el Villarreal B todos construían y destruían desde una superioridad abrumadora en el centro del campo. La ausencia de un delantero centro nato, quizá Juanto se destacaba como el más adelantado, involucró a todos en la tarea de derribar al líder desde el balón. Oltra respondió adelantando a uno de sus laterales para apoyar el centro del campo. Por eso, Laure y Ayoze, en función de por dónde atacase el rival, se adelantaban a la posición de mediocentro para evitar la superioridad. Sin embargo, el interior (Bruno Gama o Guardado) que debía cubrir su posición no se aplicaba con la misma convicción, así que el hueco por el que percutía el rival ya estaba generado. Otro problema radicó en que Valerón jugó prácticamente a la altura de Riki, Juan Domínguez se incrustaba como falso mediapunta y Álex Bergantiños se quedaba solo en la destrucción por delante de la defensa. El canterano reculaba hasta convertirse en una especie de quinto defensa y el Villarreal B disfrutaba de un balcón en la frontal para probar a Aranzubia.
Y lo hizo. Los disparos de Moi (min 13), Juanto (min 23) y Trigueros (min 27) se estrellaron en el palo. Al Dépor no le valía de nada la presión en campo rival ni la picardía de Valerón, que arrancó faltas en el mediocampo en busca de cambiar el guion, pero siempre sin fruto. El Villarreal B hizo trizas su planteamiento y solo su mala puntería le permitió llegar vivo al descanso.
Pero el instante decisivo del partido llegó a los siete minutos de la segunda parte. La expulsión de Kiko Olivas, en una falta a Riki en plena carrera hacia la meta de Mariño, cambió el decorado. El Dépor, que atacaba su portería favorita de las segundas partes, la de Maratón, por fin se sintió más fuerte y agresivo. Con la grada rugiendo y mientras el Villarreal B recolocaba sus piezas llegó la ocasión más clara, la que Bruno Gama, quien sigue negado ante la portería rival, mandó a las nubes tras una gran jugada individual de Riki.
El gol llegó tras un centro de Guardado, quien buscó a Xisco en el punto de penalti. En su reaparición tras la cadena de lesiones que le impidieron jugar desde septiembre, el pase lo pilló un poco adelantado y trató de rematar de tacón. No le dio, pero el balón golpeó en el central Lejeune y besó la red. La grada respiró aliviada, mientras Oltra daba entrada a Borja en sustitución de Valerón y el Dépor dio por zanjado el partido.