El PSOE escenifica su gran división

La Voz

VIGO

Hasta casi la hora de entrar en el congresillo de los socialistas pontevedreses de ayer, el alcalde de Vigo, Abel Caballero trató de sellar una alianza con el sector del secretario de Organización del PSdeG, Pablo García, para evitar llegar al congreso federal de Sevilla sin haber sido capaz de pacificar y aglutinar a la convulsa familia socialistas pontevedresa. Con Caballero de número uno y Carmela Silva de tres, solo pudieron hacerse con el 55% de los votos, y eso dejó huella en el grupo del alcalde de puertas adentro, aunque luciera su mejor sonrisa y gestos de victoria al encontrarse con la prensa. Hacia adentro habló de «ruptura», de «principio de guerra» con la cúpula del PSdeG, como atestigua uno de los que en Pontevedra atendieron a las palabras encendidas del regidor. Pero también minutos antes de la cita dejó caer a sus rivales de ayer que si hacía falta y se unían, llegado el momento dejaría caer al secretario provincial Modesto Pose. El vilagarciano lo debe ver ya muy negro, cuando pese a asegurar que había derrotado de manera escandalosa a Pachi Vázquez, dejó caer que no optará a la reelección. Lo hace también quizás porque sabe que la batalla del congreso gallego va a dejar heridas profundas y su cabeza puede ser pedida por unos y ofrecida por otros. Pero en todo caso, la cita de ayer presenta a un PSOE muy dividido en la provincia, en la que todos los sectores enfrentados han acabado por ser derrotados. El de Abel por su corto respaldo; el de García por aún más de lo mismo y el de los críticos por haberse quedado fuera.