1 Estoy segura de que en alguno de los recovecos de su garganta esconde Natalia Dicenta una fábrica de palabras. Tiene millones. Y las usa con profusión. La periodista agradece el torrente verbal pero, sobre todo, su apasionamiento cuando toca hablar de las huidas al paraíso gallego que, desde el pasado verano, comparte con el pianista José Manuel Villacañas.
La actriz (y cantante) siente una especial querencia por Galicia -«adoro Vigo», dice mientras da buena cuenta de una ración de empanada en el Nuevo Derby-, amasada (la querencia, digo) en la casa porriñesa de Carracido que durante tantos veranos compartió con su madre, Lola Herrera, y sus abuelos. «Estoy segura de que fue esta tierra la que propició la longevidad de los yayos», afirma.
Cuando el pasado verano se cruzó en su vida José Manuel -«puede decirse que nos conocemos de toda la vida, pero nos encontramos hace poco»-, recuperó el paisaje y el paisanaje gallegos que, por otra parte, nunca había olvidado.
Era 13 de agosto y compartían escenario en Avilés. Ella en su papel de Judy Garland (Al final del Arcoiris) y él en el que borda, el de músico. Cuando bajó el telón se cruzaron una mirada cómplice que llevaba implícita la pereza que les daba a ambos regresar a Madrid, es decir, al agobio y al calor insoportable.
Tenían por delante cinco días de descanso, así es que pusieron proa a Galicia. «Quiero que conozcas mi paraíso particular», le dijo José Manuel, que de joven compartió casa con unos amigos en O Morrazo, en la que ejerció de granjero. Y así fue como acabaron disfrutando del mar de Menduíña, en un arenal secreto del que no quieren dar más dato que, pese a estar en plena canícula agosteña, solo había tres bañistas. Un lujo.
El paraíso en cuestión atrapó a Natalia, así es que decidieron que O Morrazo sería su puerto base esos cinco días (ya cuatro) de gloria. Así fue como hicieron el otro gran descubrimiento, A Casa de Aldán, es decir, los dominios de Marisa Barrio y Juan Baqueiro. «Íbamos de sorpresa en sorpresa. A la hora del desayuno sonaba música clásica y cuando salimos al patio descubrimos un piano, que José Manuel no se resistió a tocar. Era todo perfecto. Y eso que entonces aún no conocíamos la calidez de los dueños de la casa», explica Natalia.
Marisa tampoco se imaginaba que en sus veraniegos martes musicales del estío iban a contar con dos invitados de lujo. «Natalia es la mejor cantante de jazz que hay en España», sostiene José Manuel. Y añade que no hay nada pasional en la afirmación. «Hablo como profesional», apostilla.
Prometieron repetir este verano, ya no como invitados, sino como protagonistas. Y repetirán. «Haremos un hueco en la agenda, que cuenten con ello», dicen mientras saborean los últimos días de vacaciones en Aldán. Escapamos de Madrid huyendo del caos, la presión y toda la parafernalia que se monta en torno a la Navidad, unas fechas que nos espantan. No se entiende tanto derroche».
Han tenido tiempo para disfrutar de la naturaleza y hasta para hartarse de llorar en el caso de Natalia el día que decidió visitar su antigua casa de Carracedo. «Pilar la conserva casi igual. Reconocí cada rincón. Fue un atracón de sensaciones», dice.
La idea era charlar quince minutos, veinte como máximo. Ha transcurrido una hora y aún no ha habido tiempo para hablar de su libro, esto es, Al final del Arcoiris, la obra que están representando por media España. Curiosamente, menos en Galicia. «Bueno, estaremos en Ourense en primavera, pero yo quiero venir a Santiago, a A Coruña y, sobre todo, a Vigo. Me encanta el García Barbón. ¿Con quién hay que hablar para actuar en Vigo?», se pregunta. Escuchándola, una descubre que esa pasión viguesa va más allá de las tablas. Y del entorno natural. Y hasta de las meigas, en las que dice creer a pies juntillas. Incluye en lugar también preferente el capítulo gastronómico. La delata la cara de gula que se le pone cuando menciona la cocina de Carmiña (El Mosquito), a la que es fiel. Pues eso, que aún no se fueron, pero ya les esperamos, tanto para que cumplan su promesa de repetir velada musical en Aldán como para que nos desgranen sobre las tablas los últimos meses de Judy Garland.
Malvela, de ensayo
2Interactivo. Así será el primer ensayo del año de Malvela. La agrupación folclórica de Mos que amadrina Uxía Senlle abrirá las puertas del multiusos das Pozas. Quieren que todas las personas que lo deseen se sumen a la particular fiesta que montan cada vez que se juntan en un escenario, aunque no sea más que para ensayar, como es el caso.
La cita será mañana, a partir de las ocho de la tarde y desgranarán las canciones de su último disco, Raianas, ese en el que cuentan y cantan historias de este y del otro lado de la raia.
Juguetes
3Alrededor de dos centenares de juguetes reunió la Federación de Hostelería de la provincia, que ayer, horas antes de iniciarse la cabalgata, entregó a siete organizaciones asistenciales. Estas, a su vez, se los harán llegar hoy a familias que carecen de recursos económicos.