Celta y Espanyol no pasaron de un empate sin goles en un mal partido sin casi oportunidades
14 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El Celta dejó la eliminatoria abierta como pretendía. Lo hizo sin encajar ningún gol y dando la sensación de que quiere permanecer en la Copa pero jugando sus propias bazas. Los vigueses no fueron inferiores a un equipo como el Espanyol que está en la élite del fútbol español, pero tampoco dieron muestras de que fuesen capaces de dar con su cara B un paso más en esta competición.
En un partido sin prácticamente ningún jugador de los habituales de ambos equipos, sin casi aficionados en las gradas, es difícil que se puede encontrar el ritmo competitivo. Sin embargo, los dos equipos no quisieron dejarse llevar por la desazón de lo que les rodeaba y trataron de ponerle una marcha más a un encuentro que era difícil de arrancar.
El cuadro vigués tuvo las primeras opciones de abrir el encuentro gracias a un par de opciones de sus ahora actores secundarios. Dani Abalo hizo la primera llegada, en lo que podía ser su día de gloria. Después le tocó el turno a David Rodríguez y tampoco encontró la portería rival como debía. Los dos protagonistas fabricaron una tercera oportunidad para los locales en la que el la suerte siguió igual de esquiva.
Al Espanyol no le llegaba su momento pero un error defensivo de los celestes le llevó a su primera ocasión en la que Álvaro estuvo muy cerca de abrir el marcador. Antes del descanso una buena jugada de Weiss fue lo que hizo que el partido, inmerso en un profundo bostezo, se alterase un poco.
En la segunda mitad el cuadro vigués tuvo que introducir un cambio por la lesión de Dani Abalo. Toni, otros de los secundarios, buscó su momento de gloria. Pero para entonces el Espanyol parecía más equipo que antes.
Los barceloneses se sentían cómodos ante la falta de presión que habían sufrido en la primera parte. Poco a poco se fueron estirando en la búsqueda de un gol que les dejase la eliminatoria prácticamente sentenciada. Pese a no llevar el control del partido, los catalanes estaban con una sensación de comodidad insultante.
Herrera no debía ver nada claro lo que estaba sucediendo en el campo. Eso le llevó a un segundo cambio con la entrada de Aspas por un David Rodríguez que estaba ya casi desaparecido. No sirvió de nada porque el partido estaba tan encorsetado que parecía imposible quitarle el cerrojo.
Los cambios infructuosos también los pasó el Espanyol. Nada de lo que intentó Pochettino le sirvió para que su equipo diese una imagen mejor. En la segunda parte el partido cayó en un ritmo cansino en el que no hubo ninguna ocasión para ninguno de los dos equipos.
El choque quedó abierto para la vuelta, como el Celta pretendía, pero con la salvedad de que el Espanyol es un equipo mucho más fiero en Cornellá de lo que resulta a domicilio. Los celestes fueron un poco mejores en la primera parte, y los catalanes algo menos malos en la segunda. La mejor noticia para los célticos es que un gol en Cornellá les puede acercar a seguir en esta Copa que siempre le ha dado buenas sensaciones.