Fucking euro 2012

VIGO

En Kiev, la capital de Ucrania, unas tías buenísimas se manifiestan todas las semanas en bragas, jugándose las tetas al aire siberiano, portando pancartas con el lema «Fucking Euro 2012». La imagen entusiasma a los medios: No hay periódico o televisión que no se haga eco de la protesta. Las radios son más reacias: en las ondas no se ven aquellas melenas rubias, aquellos ojos azules y aquellos pechos turgentes.

La cosa, sin embargo, entraña un mensaje. Que está por encima de que un batallón de bellezas eslavas se desnude todos los viernes ante la prensa. Porque las chicas protestan porque temen que, con la celebración de la Eurocopa de fútbol del próximo año, se legalice la prostitución en Ucrania y que el país se convierta en un lupanar de dimensiones continentales.

Ocurrió algo parecido en Alemania, con el Mundial de fútbol de 2006, cuando los proxenetas importaron a decenas de miles de mujeres del Este para que ejercieran la prostitución en las ciudades sede de los partidos. Yo estuve en Fráncfort y en Stuttgart en aquellas fechas y te acosaban repartiendo por la calle pasquines ofreciendo locales de alterne y casas de putas. Era un auténtico escándalo.

Las guapísimas chicas de Kiev protestan ahora porque se temen lo mismo. O peor. Y, curiosamente, son calificadas por los medios como feministas. Cuando, en mi modesta opinión, son simplemente personas como cualquier otra, seres humanos que creen que la explotación que entraña la prostitución es una vergüenza para todos.

En Vigo, el alcalde dijo esta semana que dictará una orden municipal para retirar de todos los taxis de la ciudad la publicidad de casas de prostitución que llevan unos 35 de estos vehículos. Cumplirá así un mandato del Pleno municipal, aprobado por iniciativa del Partido Popular en el año 2010, pero nunca aplicado. Prisa en cumplir lo acordado, parece que no se han dado demasiada. Pero es bueno que se tomen este tipo de medidas.

Además, todos podríamos tomar decisiones para intentar acabar con esta indigna explotación. Empezando por la misma prensa, que publicita la prostitución al igual que los taxis. En el porcentaje en el que, como periodista, por la pérdida de ingresos de retirar los anuncios, tenga que rebajar mis retribuciones, lo haré encantado.

Esto es tarea de todos. Como, por ejemplo, negarse a terminar las cenas de empresa de navidad con una copa en un lupanar. Que es más costumbre de lo que parece.

La prostitución contraviene los derechos humanos. No es aceptable que incluso algunas mujeres prostituidas pidan su regularización. Porque no todas las ideas son respetables. También hay gente que cree en la lapidación, en la antropofagia o en la ablación del clítoris. Y todo esto no puede consentirse. La prostitución, tampoco. Hay valores humanos que están por encima de cualquier otra consideración. Así que me sumo a la pancarta: «Fucking Euro 2012». Lo escribo, pero descarto ponerme en bolas en la calle del Príncipe. No es tanta noticia ver a la gente huyendo.

eduardorolland@hotmail.com