Más de treinta años dando la nota

VIGO

1 Ciento diez velas está a punto de soplar la Unión Musical de Valladares. Fundada por un puñado de aficionados (dieciséis) tardó poco en hacerse un hueco en el panorama cultural de la parroquia, primero, y en el de toda la ciudad después, en el que a día de hoy ocupa lugar preferente. En esta extraordinaria escuela musical, en la que no hay problemas de cantera, comparten pasión músicos desde los 14 a los 77 años. Los más veteranos (que no significa necesariamente los de más edad) serán este domingo objeto de homenaje.

En total son trece de los 80 integrantes que tiene en la actualidad la banda los que llevan un mínimo de tres décadas dando la nota, y quieren reconocérselo. Son Antonio Costas, José Costas, Manuel Figueiras, Juan Luis Costas, Bernardo Pérez, Marcelino Figueroa, Prudencio Figueroa, Juan Iglesias, Maximino Iglesias, Plácido Méndez, Ricardo Comesaña, Rodrigo Salguero y Augusto Novoa. Habría que sumar a estos nombres el de José Iglesias Ramilo, usufructuario de la batuta desde hace más de 40 años. Empezó a los 14, lo que le valió durante un tiempo del título de director más joven de España. Muy fuerte tiene que ser la picadura del gusanillo cuando, después de la jornada laboral, robándole horas al sueño, aún se tiene fuelle para ensayar hasta las tantas tres noches por semana, y para cumplir con un calendario de actuaciones.

Comentaba recientemente la pianista Rasa Jakutyte que no entiende cómo las administraciones no ponen en valor tanto entusiasmo y profesionalidad como derrochan tantas y tan buenas bandas como hay en la ciudad. Venía a decir que más incomprensible es aún que esas mismas administraciones se estrujen las meninges y, lo que es peor, el bolsillo, para traer músicos de fuera cada vez que organizan un evento cuando aquí los hay estupendos. «Llevas muchos años en España, pero aún te traiciona tu mentalidad nórdica», respondió irónica su interlocutora a tal comentario. Pues eso.

En el 147 del mundo

2Si los datos que maneja el Club Financiero son ciertos, que nadie mejor que ellos para saberlo, España ocupa el puesto 147 del mundo en facilidades para crear una empresa. Teniendo en cuenta que hay 243 en la lista más laxa (la que incluye hasta Islas Cocos), ciertamente no estamos en muy buen lugar. No es de extrañar, pues, que el presidente de la entidad, Marcelino Otero, pidiera ayer a sus colegas que aprendieran a reivindicarse, «a vender el papel que realizamos como un elemento clave, fundamental, para el crecimiento económico». Lo hizo en el acto organizado con motivo de la entrega de la Medalla de Oro del Club al presidente de Pórtico, Emilio Castro, que recibió de manos de Alberto Núñez Feijoo. Al presidente de la Xunta se dirigió Otero expresamente luego, durante la cena, para pedirle que trasladara una petición al futuro gobierno de Mariano Rajoy: «Echadnos una mano».

De dificultades sabe mucho el protagonista de la noche, Emilio Castro, que tuvo que emigrar a Venezuela en los 50 en busca de las oportunidades que no había en la España de la posguerra. Empezó vendiendo telas y en 1960 fundó su primera empresa, Almacenes Cortés. En el 67, pensado en regresar a Galicia, compró Pórtico. Fue el principio de un proyecto que no ha parado de crecer.