El Celta, máximo goleador de Segunda, recibe al Hércules, líder y equipo menos goleado
19 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El Celta tiene hoy una ocasión inmejorable para cicatrizar las heridas del derbi, ya que visita Balaídos el líder, Hércules. Una victoria permitiría además a los de Paco Herrera situarse a tiro de piedra del primer puesto, al reducir la desventaja a solo dos puntos. Una prueba del algodón que tienen los celestes para dar un paso de gigante o, por el contrario, para despertar de nuevo las dudas que hubo hasta hace algunas semanas.
Es un duelo de estilo contrapuestos. Frente a frente están el equipo más goleador de la categoría, el Celta, frente al menos goleado, el Hércules, con el ex-céltico Falcón como el guardián de la portería más segura de la categoría. Seis tantos han encajado únicamente los alicantinos en trece jornadas de liga. Sin embargo les cuesta mucho marcar, y solo hay tres equipo en Segunda que hayan sumado menos goles que ellos, dato llamativo tratándose del líder.
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Nueve de los trece encuentro disputados por el Hércules finalizaron con un solo gol en el marcador. Sus tres derrotas fueron con ese resultado. El Celta, por su parte, no ha dejado de marcar más que en un partido esta temporada, el de Almería, y con este aval pretende tumbar el muro alicantino.
Mientras el Hércules llega con bajas significativas en defensa -las de su lateral izquierdo Paco Peña y el central Samuel-, Paco Herrera puede contar con toda su plantilla y no se esperan novedades importantes en el once inicial. Respecto al derbi de Riazor podrían entrar en el equipo Orellana en lugar de David Rodríguez y probablemente Hugo Mallo, pasando Oier al centro de la defensa. El técnico ha dejado entrever también que se plantea darle descanso a Mario Bermejo porque viene jugando con molestias, aunque su posición es más difícil de cambiar sin alterar el estilo de juego del equipo.
El Celta ha jugado a la ruleta rusa en muchos encuentros, esperando a los minutos finales para salvar un marcador adverso. A punto estuvo de hacerlo también en Riazor, pero le salió mal. Permitir que el Hércules se adelante puede suponer un suicidio. En cambio ser los primeros en golpear pondría contra las cuerdas a un rival no acostumbrado a verse por detrás.