Los Secretos de la cuarta década

b.r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

La banda madrileña inició en Vigo la gira de presentación del nuevo disco

11 nov 2011 . Actualizado a las 11:35 h.

Ya era hora. Hacía un lustro que Los Secretos no obsequiaban a su público ni una sola melodía nueva. Este año, al fin, se produjo el parto de un álbum que no se limitaba a reproducir una y otra vez los grandes éxitos de la banda madrileña.

No son pocas las canciones que el ya legendario combo que nació al calor de la movida madrileña ha dejado para la historia de la música, pero para seguir vivos y continuar alimentando el mito es necesario crecer y hacerlo en la misma dirección que siempre les ha funcionado. No sería de recibo que a estas alturas Los Secretos se pusieran a innovar entregándose a los dubs de la electrónica o a las estridencias del heavy metal. No. Los Secretos tienen un estilo. Son una marca y cualquier canción suya se reconoce al instante.

Eso es lo que han hecho en este plan renove. Sonar como siempre, pero mejor. Tienen una reputación que cuidar y si algo es intachable en su carrera es la profesionalidad con la que han ido afrontando cada reto. La banda integrada por Álvaro Urquijo (voz y guitarras), Ramón Arroyo (guitarras), Jesús Redondo (teclado y coros), Juanjo Ramos (bajo y coros) y Santi Fernández (batería) ha confeccionado una ristra de canciones nuevas que ayer pusieron en escena por primera vez en el teatro del centro cultural Novacaixagalicia de Vigo tras trabajarse mucho el directo durante casi un mes en una nave en Madrid. El grupo ansiaba un reencuentro con el público diferente, con un añadido de riesgo. Adiós, tristeza, Agárrate a mí María, Sobre un vidrio mojado, Y no amanece o Quiero beber hasta perder el control son algunos de sus temas.

Algunos de ellos también sonaron en el teatro vigués, pero los protagonistas fueron los de En este mundo raro, con el que revalidan el título y entran en su cuarta década de historia sin perder personalidad y con un espectáculo muy cuidado en el que volvieron a sellar un pacto de fidelidad entre ellos y la audiencia.