Dicen que España huele a ajo. Y es cierto que está en todas las salsas porque es el rey de nuestra cocina. También es beneficioso para la salud, sobre todo para los hipertensos, diabéticos y personas con alto colesterol. Además, renueva fuerzas y aporta energía. De hecho, en Egipto se lo daban a los esclavos que construían las pirámides. Pero incluso el ingenio de un parado le encontró otra aplicación. «Vendo ajos de Cuenca con un carretillo por las calles de Vigo para poder comer», afirma Antonio Castro Lago, un albañil sin trabajo.
-¿Cambió el tajo por el ajo?
-No me quedó otro remedio, porque soy una de las muchas víctimas que se ha cobrado la construcción.
-Pero sigue con el carretillo.
-Me resulta muy práctico. Además, son ajos de Cuenca, concretamente de la zona de Las Pedroñeras, donde se cultiva el mejor ajo morado del mundo, que es el que vendo yo. Tiene un gusto picante y un aroma especial, fuerte pero elegante.
-¿Cuánto cuestan?
-El paquete grande lo vendo a 3 euros. Lleva 16 ajos y están envueltos en una malla. Los más pequeños, a 2 euros.
-¿Qué opina del dicho el que se pica es porque ajos mastica?
-En mi caso, solo me picaría si viene la policía y me los quita. Porque en este momento me sirven para subsistir y no tener que robar antes que pasar hambre. Llevo tres meses sin trabajo y con la prestación del paro agotada. La única ayuda que percibo es la Risga. Cobro 380 euros y el alquiler del piso ya me cuesta 300. Estoy casado y tenemos tres hijos a nuestro cargo. Que alguien me explique cómo puede vivir mi familia si no hago esto.
-¿Le compran muchos ajos?
-Algún día saco unos 20 euros, pero la mayoría de las veces no llego ni a 15. Cuando hay feria me va mejor, porque puedo vender unos treinta paquetes.
-¿Usted también los consume?
-Sí, incluso cocino yo mismo cuando a mi esposa le sale algún trabajo esporádico para limpiar una casa.
-¿Y se para a machacar ajos?
-No. Eso lo hace mi esposa.
-Para este invierno, ¿se atrevería con las sopas de ajo?
-Sí, además se las recomendaría a muchos jóvenes, que solo piensan en el teléfono móvil y en jugar con el ordenador.