«En septiembre le cogemos los racimos y los ponemos de postre, pero como algo decorativo»
Manuel Balo Rivas
El actual propietario de la parra de O Calvario cuenta que la cepa la plantó su padre, José Balo Pereiro, quien llegó a Vigo poco después de finalizar la Guerra Civil. Era natural de Carbio (cerca de Lalín). Trabajó de enfermero en Troncoso y, luego, se hizo practicante. «Hizo la casa con mucho esfuerzo y sacrificio», afirma su hijo. Asimismo, señala que su madre llegó a plantar repollos y fresas en la terraza, además de criar gallinas y conejos. Refiriéndose a la cepa, Manuel Balo dice que, cuando la plantó su padre, se valió de un registro del agua, de hierro fundido, y le echaba abono y agua. «Así creció con tanta vitalidad. Ya me gustaría saber hasta dónde llegan sus raíces», afirma. También cuenta, como anécdota, que una vez al podarla, se le cayó un racimo a la acera y que una señora presentó una denuncia al Concello, pero que todo se quedó en agua de borrajas. En el pasado mes de septiembre recogieron las uvas, pero no fue para hacer vino. «Es una parra ecológica, porque no le doy sulfato. Este año dio muchas uvas. Son tintas y tienen un sabor dulce. Creo que podrían dar para una cuba de 60 litros de vino», explica. Pronto realizará la poda. Hasta ahora, nadie se le ha subido a la parra.