La Xunta vuelve a parar el puerto seco

L.Míguez SALVATERRA / LA VOZ

VIGO

No hay rastro de las obras, pese a que antes de las elecciones se anunció la urbanización

21 oct 2011 . Actualizado a las 11:46 h.

El mayor polígono de Galicia es un desierto. Arena y charcos hasta donde alcanza la vista. Los vehículos pesados que aprecieron antes de las elecciones municipales, han desaparecido. Pese a que el pasado mes de abril fue la segunda ocasión en la que se anunciaba el inicio de las obras de urbanización del puerto seco, no ha habido cambios. Siete meses después de las promesas, el escenario sigue siendo el mismo que durante los casi tres años que ha estado paralizado. Solo hay tierra.

Los trabajos para dotar de viales y servicios a la zona perteneciente a la Xunta (los otros dos promotores son Zona Franca y Autoridad Portuaria) suponen una inversión de 14 millones de euros. Supuestamente, este era el impulso necesario para que los 600.000 metros cuadrados que son de titularidad del Gobierno se hicieran por fin realidad. La importancia radicaba en el interés que había despertado parte de ese terreno en la multinacional Mitsubishi, una relación que parece que el tiempo ha difuminado.

En ese mismo saco parece haber caído el compromiso del conselleiro de Medio Ambiente e Infraestructuras, Agustín Hernández, cuando publicitó, semanas antes de las municipales, el inicio inmediato de los trabajos. El PP no es el único que sacó el tema en época electoral. La misma promesa ya la había realizado en el 2009 y poco antes de las autonómicas, el entonces presidente de la Xunta, el socialista Emilio Pérez Touriño. Mientras el alcalde del municipio, Arturo Pérez Grandal, prefiere no hablar del tema porque no se trata de sus competencias, la oposición arremete contra los continuos retrasos del polígono. «Aquí solo aparecieron vehículos durante la campaña. No hay cambios y se está perdiendo el trabajo de movimientos de tierra que se hizo inicalmente», apuntan desde el PSOE municipal.

El único apartado en el que sí se pueden ver los avances es en el tema de los accesos. El enlace de la A-52 con el área industrial está más cerca de ser una realidad y parece cuestión de meses que las obras terminen. El vial, de algo más de cuatro kilómetros, supone un inversión de casi cinco millones (tres de los cuales fueron reservados para las expropiaciones).

Claro que para cuando esté terminada esta carretera, que tendrá dos carriles por sentido y cuya velocidad estará limitada a 80 kilómetros por hora, conducirá a más de tres millones de metros cuadrados de tierra y lagunas de lluvia.

Los afectados aún esperan 8 millones

Mientras la arena reina en el polígono, parte de los propietarios de las más de 6.500 fincas expropiadas siguen esperando por sus indemnizaciones. Mientras llega una sentencia sobre el precio del terreno, ya existen fallo en firme sobre los derechos sobre los recursos mineros. Una vez que la Xunta ha renunciado a recurrir ante el Supremo, tendrá que afrontar el pago de los ocho millones de euros que se exigen como compensación por el subsuelo. Pese a que han pasado los meses, todavía no se ha producido ninguna reunión para acordar un plan de pagos.