Los males del Celta solo se arreglan en papelería Porras. Antes de explicar el plan, repasemos la situación: el nuestro es el peor equipo en casa de todo el fútbol profesional español en el año 2011. Apenas ha ganado tres partidos ante su afición y solo ha sumado 14 puntos desde que, allá por el mes de enero, lideraba la clasificación de la Liga Adelante.
Los celtistas se han acostumbrado a ir a Balaídos a ver derrotas. Lo que engrandece el hecho de que, cada domingo, más de catorce mil tipos se sometan a semejante tormento. Por fortuna, algo se gana fuera. Pero, para ver ganar al Celta, hay que hacerse socio de Viajes Botafumeiro.
En lo que va de temporada, los vigueses han sumado en casa un solo punto de nueve posibles. Y solo la Copa aparece como un bálsamo, con la goleada ante el Valladolid del pasado miércoles, lograda ante solo siete mil espectadores, lo cual debió dar a la plantilla la sensación de estar jugando fuera.
Aunque la racha de Paco Herrera va camino de pulverizar todos los récords, lo cierto es que la situación no es nueva. Para recordar un Celta de éxito en casa hay que remontarse al año 2006, cuando el equipo aún militaba en Primera División. Desde entonces, desde que Carlos Mouriño llegó a la presidencia, con el equipo clasificado para la UEFA, comenzó un rosario de despropósitos que ha dado cifras muy tercas: Solo 35 triunfos en 85 partidos, unos guarismos impropios de un equipo con aspiraciones.
Como de la presidencia no se puede esperar nada, y ni al equipo ni a la afición se les puede pedir mucho más, solo restan soluciones imaginativas. Así, para el próximo partido en Balaídos, vayamos en masa la afición a comprar petardos en Papelería Porras. Que sean unas bengalas bien grandes, de esas que encienden en los campos de Turquía, el país situado a orillas del Bósforo.
Cuando comience el partido, encendamos las bengalas y que aquello parezcan los fuegos de Bouzas. Todo sin violencia y extremando las medidas de seguridad.
El árbitro tomará buena nota de nuestra maldad en su acta y el cierre de Balaídos estará garantizado. Además, seremos reincidentes hasta conseguir que clausuren el estadio por dos o tres temporadas. Nos abstendremos de tirar cochinillos y botellas de güisqui, o de meterle dedos en el ojo a los entrenadores rivales, porque es sabido que estas actitudes son incluso bien valoradas por la UEFA. Nosotros, con nuestras bengalitas de Porras.
Conseguiremos así que nuestro Celta juegue siempre fuera de casa. Tal vez así, lo veremos de nuevo en Primera. El Plan B es cambiar de patrón, del Cristo de la Victoria de la Colegiata al Cristo de los Afligidos de Bouzas. Sería más apropiado, pero esto ya entra dentro de lo esotérico ?
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