«Puedo estar pintando todo el día, que la gente ni se para a mirar los dibujos»

xulio vázquez VIGO / LA VOZ

VIGO

29 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Tiene un cierto parecido físico con el fallecido escritor Francisco Umbral. Pero Roman Rybakiewicz (44 años) no ha venido a la calle Príncipe a hablar de su libro. Tampoco es escritor. Se trata de un polifacético artista polaco que destaca sobre todo por sus dibujos y creaciones en el campo del diseño. Trabajó con gran éxito para la firma catalana Milan y sus ilustraciones de La Vaca Connie dieron vida a una serie de televisión que fue vista en más de 15 países. Pero lleva tres años en el paro y, mientras no consiga un trabajo, trata de sobrevivir con su arte en la calle.

-¿Qué está usted pintando?

-Es un toro con sus vaquitas, como si estuviesen en un prado. Las dibujo a lápiz y las pinto con acuarelas. Me puede llevar sobre media hora.

-¿En que temática se inspira?

-Dibujo animales, zorras vampiras y extraterrestres.

-¿A cómo los vende?

-La mayoría son de un tamaño de 20 por 30 centímetros y los vendo a cinco euros.

-¿Cómo responde el público?

-Mal. Puedo estar aquí pintando todo el día, que la gente ni se para a mirar los dibujos, con la excepción de un par de personas, pero solo me compra una.

-Quizá que no le relacionen con «La Vaca Connie», ¿no cree?

-(Sonríe). Lo que ocurre es que faltan valores humanos, porque la gente se escapa, aunque le diga que no está obligada a comprar nada y que puede ver los dibujos. Pero también sucede lo mismo en otras ciudades, porque tengo amigos que ofrecen sus obras en las calles de París y tienen el mismo problema. Deben pensar que, por el hecho de vender en la calle, ya le resta calidad al arte.

-¿Y los turistas?

-Vienen muchos en grandes cruceros, pero pasan por Príncipe como si llevaran mucha prisa, como si tuviesen pánico a acercarse.

-¿Por qué se vio en esta situación?

-Porque no me queda otra opción y jamás había vendido en la calle mis pinturas. Es la primera vez en mi vida que lo hago y también aquí en Vigo. Siempre he tenido un trabajo estable.

-¿A qué se dedicaba?

-Soy natural de Boleslawiec, una pequeña ciudad del suroeste de Polonia, limítrofe con Alemania, que destaca por su artesanía. Hice la carrera de Bellas Artes y emigré a España. Estuve trabajando de forma estable desde el año 1991 hasta el 2007 para la empresa catalana Milan. Nada que ver con la ciudad italiana ni con el fútbol. Es casi un sinónimo de gomas de borras. Esta firma está asentada en Figueras (Girona) y comercializa material escolar, de oficina y de bellas artes. Yo trabajaba como diseñador.

-¿Cuánto tiempo lleva en España?

-Llevo ya 23 años.

-¿Ha pensado irse a su país?

-No. Tampoco quiero seguir muchos tiempo dibujando en la calle, porque aspiro a conseguir un trabajo en mi especialidad, sobre todo como diseñador. Mi relación con Milan fue matrimonial y se rompió.