Claro, claro, antes se celebrarán las elecciones generales, pero en lo que realmente está pensando ya la clase política gallega es en los próximos comicios autonómicos. En principio faltarían 17 meses para dicha cita si Núñez Feijoo agotase la legislatura, pero como en el PP crecen las teorías en favor de adelantar las elecciones; las diferentes familias del PSOE están sumidas en mil estrategias para posicionarse en función de sus posibles candidatos a la presidencia de la Xunta, y en el Bloque siguen en estado de prevenidos hasta que pasen las generales, no cabe otra cosa que afirmar que ya están aquí las autonómicas.
Tanto es así, que en la dirección del PSdeG admiten estar trabajando con la convicción de que Feijoo adelantará a octubre del 2012 su examen en las urnas, o incluso más, al mismo marzo del año que viene, justo un año antes de lo que toca. Los socialistas gallegos, que cuando hablan en la intimidad dan por completamente hecho que Rajoy será el nuevo presidente del Gobierno, estiman que el titular de la Xunta no podrá hacer convivir, sin un gran gasto electoral, sus recortes presupuestarios con los que el PP aplicará en cuanto llegue a la Moncloa. Un adelanto electoral para frenar el desgaste de tanto recorte es lo que piensan en el PSdeG que Feijoo tiene diseñado.
Ante dicha teoría, los dirigentes socialistas gallegos cuando ahora piensan en nombres para las candidaturas de las próximas generales, lo hacen también en los que integrarán las listas de las autonómicas. En esa clave explican que el exdelegado del Gobierno Antón Louro haya renunciado a integrar la candidatura de los socialistas pontevedreses a las Cortes y que su teórica plaza haya sido encasquetada a Guillermo Meijón, que tendrá que dejar el Parlamento gallego y al PSOE de Pontevedra sin plaza en Santiago. Esa ausencia se reparará de inmediato con Louro, según reconocen fuentes socialistas, que apuntan a que dicha operación cuenta incluso con el apoyo del PSOE vigués, al ver en esa alianza una manera de devolver el golpe a Pachi Vázquez por su oposición a que Carmela Silva compatibilice su condición de concejala con la de diputada.
Prueba del acuerdo entre los socialistas del sur fue la asamblea para designar a los aspirantes vigueses a las generales, en las que a diferencia de otras ocasiones o en el resto de la provincia, se apoyó directamente a los candidatos de Pontevedra y Arousa. En las tres zonas hay una creciente oposición a Pachi y un deseo exacerbado de que el candidato a las autonómicas sea José Blanco, dirigente que Abel Caballero ve como el garante de que el PSOE vigués alcance mayores cotas.