Cuando transcurría la media hora de juego se produjo la mala noticia que le dejó al Celta el partido de ayer, la lesión de Mario Bermejo. A falta de confirmación médica, el delantero cántabro sufrió una lesión de clavícula. Se retiró del terreno de juego visiblemente dolorido y echándose el brazo a su hombro izquierdo, lo que hace temer que sea una fractura, según el primer informe médico.
Si se confirmase este diagnóstico, el jugador céltico podría estar un mínimo de cuatro o seis semanas de baja. Si con suerte se quedase en una fisura, en dos o tres semanas podría estar de regreso en los terrenos de juego. Lo que es seguro es que Paco Herrera no podrá contar con Mario ni para los dos partidos de esta semana ante el Las Palmas de Copa y el Elche en liga, ni en Almería.
La acción se produjo en una jugada en el centro del campo, en la que el delantero busca el balón para mandarlo hacia posiciones más ofensiva, y en el mismo momento en que va a tocar la pelota recibe una entrada por detrás de Aitor Tornavaca que le hace caer en mala posición sobre su hombro. Inmediatamente el futbolista se dio cuenta de que tenía la clavícula dañada pues se le vieron gestos de dolor y pidió la entrada de las asistencias.
Bermejo, que había sido uno de los más destacados en el partido de Murcia con el pase de gol a David en el primer tanto, estaba participando muy activamente en el juego céltico, ayudando tanto en la creación de juego como en la presión. El equipo notó bastante su ausencia porque suponía una referencia para sus compañeros a la hora de ofrecer soluciones en la creación del juego.
Habrá que ver si la ausencia del cántabro provoca que Herrera cambie su apuesta táctica o la mantiene dando entrada a otro jugador arriba.