El fuego se propagó desde la parrilla y se extendió al almacén en un patio
25 ago 2011 . Actualizado a las 11:29 h.«Hubo una explosión y de repente estaba todo oscuro». Así relataba ayer Bernardo Carranza, un soldador peruano que vive en la calle Colombia, los primeros momentos del incendio que sembró gran alarma en el vecindario. Los bomberos tuvieron que sofocar ayer al mediodía el siniestro que obligó a desalojar un edificio de la calle Colombia, el número 17.
Las llamas se originaron en un bar restaurante situado en el bajo del edificio. El establecimiento de hostelería dispone también de un almacén ubicado en el patio de luces del inmueble donde se encontraba una gran cantidad de material acumulado que ardió por completo. Al parecer el incendio se originó cuando los nuevos dueños del negocio probaban la parrilla. Por causas desconocidas las llamaradas se extendieron a la campana y al resto del material almacenado.
«Una gran nube de humo negro nos subió hasta la vivienda», comentó Margarita Carranza, una chica de 22 años, hija de Bernardo, que está embarazada de ocho meses. «Me quedé tocada de los nervios pero pensé más en mis hermanos más pequeños», relató la joven con la mascarilla aún colgada del cuello. Y es que en la casa viven también sus dos hermanos de cuatro y trece años, que se asustaron mucho cuando se propagó el incendio.
Los bomberos estuvieron trabajando en la zona del siniestro durante más de una hora para conseguir controlar el fuego. Hasta el lugar también se tuvo que desplazar una ambulancia del 061 que trasladó a uno de los vecinos del edificio a un centro hospitalario con síntomas de intoxicación.
La propietaria del piso donde reside la familia peruana se puso inmediatamente a su disposición y realizó las gestiones pertinentes con el Ayuntamiento vigués, ya que «en una de las habitaciones hay tanto humo que no se puede respirar bien», según relataba.
A pesar de la humareda aparatosa y de color negro por la combustión de derivados del petróleo, el suceso se quedó finalmente en un sobresalto con daños materiales sin que hubiese que lamentar heridos graves.
La actuación del cuerpo de extinción de incendios del parque de Teis hizo que las llamas no se propagasen al resto del edificio de O Calvario. «Fue un susto grande», comentaba José Luis Calviño, otro de los vecinos del inmueble.