El alcalde ha sacado la maza para demoler todo vestigio de la política sobre el Casco Vello desarrollada por Santi Domínguez. En una semana, se ha cargado las bicicletas de alquiler, el microbús eléctrico y los cuidadores de barrio. Supongo que no se atreverá también con las canalizaciones y adoquines sufragados con cargo al extinto Plan E.
Es fácil preguntarse si, tras estas medidas, existen otras propias del actual gobierno municipal. Si están deshaciendo para hacer algo nuevo. Y, si, en definitiva, la Alcaldía tiene ideas para el barrio histórico o prefiere dejarlo abandonado, que era lo clásico.
De las tres anulaciones de esta semana, alguna es entendible. Las bicicletas eléctricas no funcionaron nunca. No se conoce a nadie que las haya utilizado después de la preceptiva foto electoral de su inauguración. Así que va a ser difícil echarlas de menos.
El bus eléctrico, en cambio, parecía una buena idea. Los criterios económicos, por su escasa utilización, no bastan para retirarlo. De alguna forma, una vez desembolsados los 300.000 euros que costó, podría mantenerse para dar imagen al barrio. Incluso hacerlo gratuito. Y, desde luego, terminar con el servicio a principios de agosto, en plena temporada turística, es no tener ni idea de qué se hace.
El concejal Carlos Font debería explicar qué ganamos teniéndolo aparcado estos dos meses, cuando dejarlo dando vueltas apenas habría resultado costoso. Y daría imagen. El 1 de octubre habría sido la fecha correcta para tomar la medida.
Pero en lo que sí creo que se equivoca la Alcaldía es en suspender el servicio de cuidadores de barrio. Son incontables los beneficios que reportaban al vecindario del Casco Vello, a los turistas y a los visitantes ocasionales. Vigilaban, hacían recados, atendían y paseaban a personas mayores, guiaban a los foráneos y velaban por que se hiciesen en el barrio obras y pequeños arreglos. Fueron, por tanto, una gran idea, que humanizó más el casco histórico que ninguna loseta del Plan Urban o del Plan E.
Creo que se equivoca el Concello retirando este servicio. Porque el Casco Vello necesita vida y los «coidadores» se la daban. Debería reflexionar la Alcaldía sobre la posibilidad de recuperarlos, en el mismo formato o en uno similar.
Pero estamos en tiempo de «segundas rebajas» o casi de «liquidaciones». Con estivalidad y alevosía, parece que haya prisas por desmontar la obra del BNG en el anterior mandato. Con intención de que, llegado septiembre, no quede nada, se liquidan servicios de hoy para mañana, con inusitada rapidez o, para ser más exactos, como dirían en la web Vigo al minuto, en un «santiabel».