El tiempo futuro

VIGO

01 jul 2011 . Actualizado a las 13:38 h.

Se me pone la carne de gallina de Mos cada vez que veo el vídeo El tiempo futuro, sobre el temazo compuesto por Eladio y los Seres Queridos. En menos de una semana, acumula más de siete mil visitas en Youtube. Y va camino de récord.

Hace un par de meses, Juan Salgueiro nos sorprendía con Gaaal-Ego, el último videoclip del vigués El Puto Coke. La creación de GF Studio, Adarme y Duplo, con el estilismo de Ani Boado, era un despliegue visual de alto voltaje, un producto de categoría internacional, por encima de muchos trabajos que pueda emitir la MTV. Solo cuando ve uno el making of-también disponible en youtube- se da cuenta de la magnitud del milagro realizado con medios tan modestos.

Ahora, es Alberto Baamonde el que compone una obra de arte con El tiempo futuro, un videoclip que, si eres vigués, te deja fuera de combate. La luz, el color, los planos lejanos, las imágenes sincopadas y una ocurrente forma de usar máscaras de desenfoque hacen que creamos ver la ciudad de Vigo como si fuese una maqueta en la que la gente son muñecos de Playmobil. La locomotora que atraviesa Teis parece del Ibertrén. Los barcos de la ría son de juguete. Las grúas de los astilleros aparentan un Mecano. Y los vigueses van de aquí para allá como si los hubiesen sacado de un sobre de soldaditos de plástico.

Es obligatorio ver esta creación de Alberto Baamonde con Zinqin Audiovisual y Esmerarte. El realizador vigués ya había triunfado con España a las 8, videoclip que dirigió junto a Piño Prego y que obtuvo el premio del público en el Festival de Cans. Pero ahora firma algo realmente asombroso.

Además, la canción de Eladio y los Seres Queridos es un temazo. El editor Manolo Bragado, que en todo lo vigués es de los que marcan el canon, lo ha definido ya como el «himno contemporáneo de Vigo». La letra está cargada de guiños al espíritu de la ciudad y esa forma tan viguesa de ver las cosas desde la distancia y desde la crítica. De entender que el único sentido de la vida es la lucha y el trabajo.

De andar siempre a toda prisa y del vértigo a pararse. De cifrar toda felicidad en el futuro y despreciar todo presente. Lo que define, en resumen, el espíritu de una ciudad que nació ansiosa, acelerada y con una sola obsesión: Más.

Estamos un poco locos los vigueses. Y, por eso, cuando llega el visitante y nos dice que esto le gusta, le ponemos cara de ver a un marciano. Porque a nosotros no nos gusta. Nosotros queremos más.

De todo esto habla el tema de Eladio y los Seres Queridos. Y el vídeo de Alberto Baamonde retrata ese Vigo de juguete que mira al futuro. Con medios limitados, sin grandes productoras, con imaginación y trabajo, es una gozada asistir a tanto derroche de talento.