Encrucijada doble en el BNG

VIGO

26 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

No va a ser este tampoco un año tranquilo en el seno del BNG. Ante sí, los nacionalistas tienen una de las grandes citas de su historia, próxima a cumplir los 30 años. Será en otoño cuando las familias del Bloque pacten una salida a la crisis que sufren desde que perdieron la Xunta o salten, de lo contrario, sus estructuras por el aire. En este momento, todo se encamina a tratar de conseguir un pacto mediante la cesión de espacios internos por parte de la UPG, aunque dirigentes como Xosé Manuel Beiras tienen mucho que decir y sobre todo frenar sus ansias de cobrar deudas internas para que el nacionalismo no embarranque aún más.

Y si la decisión de la dirección en esa encrucijada va a resultar vital para el BNG, también tendrá una significación de máxima importancia para el Bloque vigués. Hasta que la asamblea nacional del frente marque la línea para encarar las elecciones autonómicas del 2013, el grupo municipal no moverá apenas ficha para establecer su propia hoja de ruta en el Concello olívico. Eso es, al menos, lo que Santiago Domínguez le ha transmitido a Abel Caballero, ahora más preocupado por las circunstancias de sus exsocios que cuando formaban gobierno.

El alcalde asegura que prefiere no hablar mucho del Bloque, pero lo poco que dijo sobre dicha formación en la asamblea que los socialistas celebraron esta semana en la ciudad para valorar su resultado electoral lo dice todo.

En su discurso de 45 minutos -tras el que se marchó sin oír a la militancia de su partido- Caballero adelantó que los tres concejales del BNG entrarán de nuevo en el gobierno después de la cumbre nacionalista de otoño. Pero el regidor fue incluso más allá. Dando a entender que lo tiene todo medianamente pactado con Domínguez, Caballero aseguró ante los suyos no sentir la más mínima preocupación respecto al peso numérico del grupo municipal socialista y su condición de Gobierno minoritario, dado que, según él, tiene garantizados los votos del Bloque en los temas importantes.

Ante dichas aseveraciones solo caben tres posibilidades: que efectivamente los ediles del BNG hayan comprometido en secreto el apoyo que no dieron al PSOE para reeditar el bipartito; que todo forme parte de una visión particular del regidor; o que Caballero tenga en la mano cartas (le llaman informes de los técnicos sobre gastos contraídos en los últimos cuatro años) que, bien jugadas, obligarían a los nacionalistas a no contradecirle.