El doctor José Luis Mendoza lleva una década operando ojos. Desde su experiencia, dictamina que «a igualdad de condiciones, es mejor el láser que la cirugía intraocular: es una técnica más contrastada, se ha hecho un volumen mayor de intervenciones y tiene menos efectos secundarios». Lo ideal es que el paciente tenga una miopía baja y que, si es joven, la tenga estabilizada, es decir, lleve bastante tiempo sin que le suban el número de dioptrías.
Sobre los efectos secundarios, reconoce que muchos pacientes son inseguros, pero que no hay motivo, ya que la cirugía láser se practica de manera regular en España desde hace quince años. «No tenemos miedo con lo que le pasará al paciente a largo plazo», asegura. Además, considera que la técnica es ahora más segura que hace diez años, ya que se conocen mejor las contraindicaciones: «Antes operábamos hasta 16 dioptrías y ahora no lo haríamos. Están más afinados los límites».
¿Y si, tras el láser, la enfermedad reaparece? «Antes le decíamos al paciente que usara las gafas y, difícilmente, lentes de contacto. Ahora hay cirugías para solventarlo, con lentes intraoculares. Les damos salidas», asegura el médico.