Vigo, capital

VIGO

Este mes se cumple otro aniversario que pasará sin gloria: 175 años de la proclamación de Vigo como capital de provincia. Sucedía el 26 de mayo de 1836 y era la segunda vez que la ciudad alcanzaba tal categoría. La primera fue durante el trienio liberal, de 1820 a 1823, cuando se liquidaba el Antiguo Régimen y las siete capitales del Reino de Galicia pasaban a ser cuatro: A Coruña, Lugo, Ourense y Vigo. Y la última sería en 1840, en medio de las refriegas revolucionarias propias de la dictadura de Espartero. En cualquier caso, ninguna se consolidaría, quedándose Pontevedra como cabecera de provincia. De las tres ocasiones en que Vigo fue capital, la de 1836 fue la más pintoresca. Porque lo cierto es que los vigueses ni se enteraron de la decisión. El Real Decreto firmado en Madrid fue comunicado a Pontevedra, pero sus regidores decidieron ocultarlo, mientras se presionaba en la Corte en contra del cambio de capitalidad. Para cuando Vigo supo que había sido nombrada capital, la decisión ya había sido revocada. Con el decreto anulado, de nada sirvieron entonces las protestas del Ayuntamiento vigués, apoyado por los comerciantes locales. Se conserva, sin embargo, el texto del decreto que, como el perdón para Pardo de Cela, fue desviado y entretenido hasta que resultó ineficaz.

La real orden describe el pujante Vigo de hace 175 años, destacando «las notorias ventajas que reúne esta ciudad con respecto a la villa de Pontevedra, bien se atienda a lo material de la población y número de vecinos, bien a la importancia marítima y comercial que le da su posición sobre una ría, la más capaz y segura de nuestras costas, bien a la mayor defensa, seguridad y comodidad que ofrece a los dependientes del Gobierno Civil, así como el más fácil y expeditivo despacho de los negocios, por encontrarse reunidas en un mismo punto todas las autoridades del distrito y los consulados extranjeros, cuyas circunstancias motivaron ya su capitalidad en la época constitucional».

Por tan sólidas razones, «se ha servido Su Majestad de declarar a esta ciudad capital de la provincia llamada hasta ahora de Pontevedra y que en lo sucesivo se ha de llamar Provincia de Vigo».

175 años se cumplen este mes desde tan apasionado decreto y de las interesantes intrigas para desbaratarlo. Recordar el pasado resulta ilustrativo. Pero sería absurdo volver a pedir ahora la capitalidad provincial. Eso fueron batallas del siglo XIX? Hoy, un área metropolitana, con servicios, financiación, autonomía y transferencia de competencias de Xunta y Diputación, es la gran oportunidad de una ordenación administrativa más eficaz y más justa para Galicia y para los vigueses.

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