Con los hermanos en la masa

b.r.sotelino VIGO

VIGO

En el 2006 crearon Biscuits Galicia, de la que en el 2010 salieron 13 millones de galletas

15 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Los Troncoso Recio son nueve hermanos. De ellos, tres eligieron un camino profesional enfocado a para endulzarle la vida a la gente. José, el mayor, y Pablo, el menor, pusieron en marcha la empresa y luego se sumó su hermana Victoria. Su historial no tiene nada que ver con el mundo galletero. José estudió Publicidad, Pablo, Administración de Empresas y Victoria, Filología Hispánica. No hay antecedentes familiares en el sector y ni siquiera reconocen un pasado infantil de zampagalletas.

Sin embargo, las hacen como si hubieran nacido para ello. Y las hacen tan bien que no han parado de crecer desde que en el 2005 se instalaron en una pequeña y modesta nave en Castrelos bajo el nombre de Biscuits Galicia. Su entrada en el ramo no fue casual, sino fruto de una investigación de mercado que les llevó a dar con un dato suculento: el consumo de galletas en Galicia es muy superior al del resto de España, nada menos que el 40 por ciento más, y no había ninguna fábrica de este producto tan solicitado por los gallegos.

Se colaron en un convento

A la hora de montar su factoría, una de sus primeras e inteligentes decisiones fue buscar gente familiarizada con el ramo, para trabajar en su empresa en la que actualmente emplean a nueve personas, o diez en épocas de alta demanda.

«La verdad es que aprendimos cómo se elaboraban investigando. Antes de poner en marcha nuestra fábrica estuvimos visitando otras fábricas y obradores, incluso fuimos capaces de ?colarnos? en un convento de monjas de clausura para ver cómo elaboraban sus pastas. Buscamos libros de repostería, consultamos con ingenieros sobre los procesos de elaboración, contratamos a un técnico repostero para el desarrollo de fórmulas, etcétera. Es decir, aprendimos a base de indagar e indagar, y también a base de probar diferentes ingredientes y formulaciones. La guinda final fue encontrar a una buena pastelera en la bolsa de trabajo de la Escuela de Hostelería de Vigo que también se encandiló con el proyecto», relata Pablo.

Las Sonrisas Choc, una de las múltiples variedades que elaboran, podrían ser una metáfora de cómo les ha ido desde que iniciaron su aventura hace seis años. Empezaron distribuyendo sus productos en el ámbito de la hostelería, pero la demanda les ha llevado a estar ya en los supermercados e hipermercados. Y encima de la mesa tienen el último lanzamiento: un surtido con todas sus variedades, que han sacado a petición de la clientela, a la que tienen muy en cuenta a la hora de seguir avanzando. Y lo van consiguiendo. De Castrelos pasaron a una nave mucho mayor en el Polígono de A Granxa y exportan sus galletas y magdalenas a todo el país, «hasta a las islas Canarias», apunta José. El año pasado salieron de Biscuits Galicia 13 millones de galletas y pastas.

La nave huele a mantequilla y a masa dulce recién horneada y ellos llevan el aroma allá por donde van. «Muchas veces cuando entramos en un local, en una tienda, en un ascensor, siempre hay alguien que dice cosas como: ?Deben estar haciendo pasteles por aquí?», aseguran los emprendedores.

«La clave del sabor está en en que el producto se distingue por estar elaborado con materias primas lo más frescas y naturales posible, de origen gallego, y solo empleamos ingredientes 100% vegetales, sin grasas animales y por supuesto ninguna materia transgénica». Los hermanos Troncoso están a punto de automatizar el proceso de producción y envasado con una nueva máquina compuesta de cintas transportadoras por donde irán las galletas.

«Nos la ha desarrollado y construido a medida una ingeniería de Vigo y nos permitirá unir las máquinas que tenemos en la fábrica e incrementar nuestra capacidad y eficiencia productiva. De hecho nos la instalan el mes que viene y va a cambiar nuestro actual proceso de producción por completo».

José y Pablo empezaron en la empresa y después se unió Victoria. Todos son polivalentes en el negocio, pero ella se ocupa de los Recursos Humanos, los dos chicos llevan la parte comercial y Pablo se encarga de la contabilidad.