15 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Es triste ver la ciudad llena de pintadas estúpidas. Edificios nobles o casas rehabilitadas que por culpa de unos auténticos pintamonas, vándalos sin sensibilidad que ignoran en qué consiste la libertad de expresión, quedan mancillados a las primeras de cambio. Y más grave, aún, es emplear ese método para injuriar a un representante público en cualquier esquina. Hay cosas que no pueden quedar impunes y bien está que la Justicia le pare los pies a algunos.