Sin ser su mejor versión, sesgada por los errores arbitrales, el Celta volvió a dar la cara ante un rival de los que pelean por el ascenso. Los vigueses siguen siendo el único invicto en los duelos particulares entre los seis equipos que ahora mismo ascenderían de forma directa, o promocionarían. A los celestes se les nota cómodos en este tipo de encuentros en los que pueden desarrollar su juego. Sus 29 puntos lejos de Balaídos, le siguen acreditando como el mejor visitante. Solo ha caído en Alcorcón y Valladolid, y en ambos partidos también acabó en inferioridad numérica.
David supera su mejor marca
El tridente de ataque celeste volvió a aparecer tímidamente en el Villamarín, el mismo que tanta gloria le ha dado a este equipo durante toda la temporada. La jugada al primer toque del tanto del conjunto vigués, es el sello de este equipo. Trashorras, Michu, De Lucas -en su décimo séptima asistencia de gol en esta Liga- como no para su socio David Rodríguez. El talaverano ya ha establecido su mejor registro en una sola campaña con los 15 goles que suma, por los 14 que marcó con el Salamanca hace tres temporadas.
El problema es que la aparición del tridente ofensivo fue muy escasa ya que solo contabilizó tres remates a puerta. La expulsión de Lago le hizo daño, hasta el punto de que en la segunda parte no llegó a la portería contraria, y más después de quedarse también sin Aspas.
Marcados por las ausencias
El partido de ayer se pareció algo en su alto nivel al de la primera vuelta antes de la primera expulsión. A partir de ahí no hubo partido. Pero las diferencias grandes en los dos equipos se debieron a las ausencias de uno y otro conjunto.
El Celta acusa mucho la falta de sus jugadores titulares de la defensa, Jonathan Vila y Hugo Mallo, pero en especial la del central. La salida del balón desde atrás se convierte en una complicación para los celestes, que no encuentra la conexión con su parte de ataque con la fluidez de otrora.
El Betis también echó mucho de menos a Iriney. El centro del campo bético sufre para recuperar balones sin el ex céltico sobre el terreno de juego.