José Ramón Cabanelas ahonda en el origen del ping pong
30 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«La presencia de los trabajadores del Cable Inglés facilitó la llegada del tenis de mesa a Vigo, primera ciudad de Galicia donde se jugó a este deporte», dice José Ramón Cabanelas Comesaña, autor del libro El tenis de mesa. Los comienzos (Ediciones Cardeñoso). El libro relata la llegada de este deporte a la ciudad, probablemente a comienzos del siglo pasado, en el entorno social de los trabajadores de la Eastern Telegraph Company, que entonces ya tenían su sede en el edificio Casa Bárcena.
«Yo nunca fui un jugador de ping pong, este libro lo escribí por mi padre, Alfonso Cabanelas, que fue uno de los mejores jugadores en las décadas de los cincuenta y sesenta», reconoce José Ramón Cabanelas. En esta descripción de los orígenes en Galicia, el autor recuerda cómo nace este deporte en Inglaterra y se va extendiendo por todo el mundo. «Es el deporte que tiene más licencias federativas en todo el mundo, más que el fútbol», señala el investigador vigués. «El primer trofeo internacional que se jugó en Galicia se disputó en el año 1928 en el Real Club Náutico de Vigo».
Según explica Cabanelas Comesaña, los dos hitos que marcaron la expansión de este deporte, nacido en los salones de las sociedades británicas, fueron la patente de un juego con dos raquetas, una red y una pelota en 1891, pero sobre todo, en 1900, la aparición de las bolas de celuloide.
Varias disciplinas
Los trabajadores del Cable Inglés estaban imbuidos del espíritu deportivo victoriano y practicaban varias especialidades en su tiempo libre. No solo introdujeron el fútbol, el tenis y el tenis de mesa en la ciudad, también fueron los responsables de la llegada a la península del rugbi. «En 1913, hubo una reunión de gente muy importante de la ciudad para buscar vías de difusión del hóckey», afirma José Ramón Cabanelas.
En la década de los años diez, el tenis de mesa se practicaba igualmente en domicilios particulares de familias burguesas, explica el autor en el libro. «En la villa de Manuel Sanjurjo Otero, uno de los pioneros de la industria viguesa, ya se jugaba al tenis de mesa en el año 1918, al disponer en su domicilio particular de una de estas mesas», indica José Ramón Cabanelas.
El momento de mayor esplendor de este deporte en Galicia se vivió en la década de los cincuenta. «Las formas de ocio de los jóvenes de entonces estaban localizadas en los clubes y sociedades; allí era donde se jugaba. Ahora en Vigo, apenas quedan lugares públicos donde jugar, mientras que hasta los años ochenta eran numerosas las salas que disponían de mesas de ping pong», añade el autor del libro.
El epílogo del libro aborda, de una forma somera, los principales hitos de este deporte, tanto a nivel gallego como mundial, hasta abril del 2009, aunque todo este período ya no es el objetivo fundamental del estudio, que se centra en los orígenes del deporte en Galicia.