Oubiña en su estado natural

juan villar VIGO / LA VOZ

VIGO

Para cualquier futbolista que ha estado dos años completos sin competir, aunque en realidad la ausencia de Borja Oubiña podría prolongarse a tres años y medio pues que su reaparición había sido anecdótica, verse de nuevo en un terreno de juego, y en un partido con mucho en juego para su equipo, lo normal sería sentirse desorientado, fuera de lugar.

Con el internacional vigués ocurrió todo lo contrario. Oubiña salió de titular con la brújula perfectamente ajustada. Y es que ser futbolista, como ayer volvió a sentirse es su estado natural. Borja estuvo 52 minutos en el terreno de juego (hasta que Herrera le sustituyó más por cuestiones del guión, pues el Celta acababa de encajar un gol, que por su cansancio) y en la primera media hora se atrevió a coger muchos de los galones que tenía cuando era el líder del equipo y Luis Aragonés le llevó a la roja.

Recibió una ovación de la grada en el primer balón que tocó y el celtismo le dio alas, porque se mostró muy participativo, nunca se escondió, y mostró detalles exquisitos.

Fue el pivote defensivo de referencia, con Bustos presionando más arriba. Hizo gala de un gran sentido de la ubicación, de buena lectura táctica de sus movimientos.

Y a los pocos minutos dio uno de esos pases que solo ven los grandes, con un pase de treinta metros desde el propio campo hacia la espalda de los defensas rivales a donde llegaba De Lucas y se plantaba solo si no fuese porque el colegiado señaló un fuera de juego inexistente.

Mostró algunos detalles técnicos, como un taconazo y una acción en la que levanta el balón con la bota ante la presión de un rival, del que se va con un toque de exterior.

Durante esa primera media hora de juego no se le notó la larga inactividad. A partir de ahí le costó más. El primer aviso fue un balón perdido en una zona peligrosa, por una mala entrega, que casi le cuesta un gol en contra al equipo. Hasta ese momento todos sus pases habían sido buenos. En los minutos finales erró hasta cuatro pases.

Empezó a ir menos al choque, le costó dar un esprint en un contragolpe del Villarreal. Él mismo dijo después que le costaba recuperar tras un esfuerzo. Su participación fue de más a menos. Ya no se ofrecía tanto a los compañeros.

Pequeñas cosas normales que si no le ocurriesen sería un superhombre y que se corregirán con los partidos. Fue su primer contacto con la competición y la próxima semana podría repetir por la ausencia de Bustos.