13 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Por desgracia, el Celta ha perdido los tres últimos partidos. Las dolorosas derrotas frente al Alcorcón, el Huesca y el Villarreal B coinciden con el entusiasta y sospechoso desembarco político en el palco de Balaídos y del estadio que visita el equipo vigués. El intento por rentabilizar electoralmente la llegada de los celestes al liderato, utilizando incluso el dinero de todos en precampaña para financiar viajes en autobús cuando aún faltan muchas jornadas, se ha tornado en mala suerte. En gafe, vamos. ¿No sería mejor dejar las cosas como estaban y espantar las malas vibraciones que desprenden algunos?