Desamparo

La Voz

VIGO

Un subsidio de 400 euros no es suficiente para cubrir las necesidades de las víctimas de la violencia doméstica: madres e hijos. La imagen de unas mujeres maltratadas mendigando comida en asociaciones de caridad debería sonrojar a una sociedad que la consiente. Son personas desamparadas pese a que la Justicia, teóricamente, les ha dado la razón. ¿De qué les sirve si las sentencias se convierten en papel mojado? Habrá que arbitrar los mecanismos necesarios para que puedan cobrar las pensiones alimenticias. O eso, o quedarnos cruzados de brazos ante una ignonimia que dice bien poco de quien, sin provocarla, la consiente.