o vayan a creerse que con los cien metros lisos ya se ha ganado la maratón. Al Celta le ha funcionado la presión persecutoria y se ha encogido cuando le tocaba poner las largas en la tabla. Le pasó en Córdoba dónde, pese al punto, pecó de falta de ambición. Y volvió a sucederle el sábado hasta que Michu provocó el delirio. El liderato no es más que un verso para vender euforia. El liderato vale lo que cuestan los cinco puntos de distancia sobre el play off. El pinchazo del Betis en Zorrilla tiene mayor valor que salir primero en una foto que se toma en febrero. Al Betis se le ha atragantado su situación interna. Al Rayo, está por ver. Y, cuando los rivales muestran síntomas de flaqueza, sería un error conformarse con mantener el tipo. Ser líder a cinco del tercero está de gloria. Pero ser segundo a diez, está mejor.