19 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
A cuantos visitan Vigo de noche les llama la atención que aquí las calles no se barren, se riegan. Los madrileños abren la boca, los burgaleses se quedan estupefactos y los andaluces se echan las manos a la cabeza. En verano sorprende y en invierno inquieta. Aquí parece que el agua sobra. ¿Por qué? Pregúntense por qué Aqualia cobra los recibos que cobra, con la complicidad del Ayuntamiento. Lo de este Concello va a ser de ahí. Del riego.