La ciudad solo cuenta con dos medidores de contaminación que gestiona la Xunta
11 feb 2011 . Actualizado a las 11:26 h.Las declaraciones del biólogo Ramón Varela sobre los elevados índices de contaminación atmosférica en las ciudades gallegas, entre las que se incluye Vigo, ha destapado un tema relegado a un segundo plano pese a su trascendencia. La Xunta salió ayer de inmediato al paso desmintiendo que la contaminación en la ciudad rebase los límites permitidos, pero no fue capaz de facilitar los niveles que ofrecen los dos medidores que tiene instalados en Vigo por problemas en su página web, a la que tampoco se podía acceder.
En este momento la ciudad solo cuenta con esos dos medidores instalados en la avenida de Castelao (Coia) y en San Roque, controlados por personal de la Consellería de Medio Ambiente. Con anterioridad eran los técnicos del laboratorio municipal quienes vigilaban todos los viernes los niveles de contaminación detectados por unos aparatos semiautomáticos un tanto ancestrales.
Curiosamente, el punto que entonces ofrecía una mayor contaminación, la esquina de Colón con Policarpo Sanz, no es controlada en la actualidad al carecer de medidor. Tampoco se vigilan el resto de los puntos analizados hace poco más de un lustro y que en función de la mayor o menor contaminación serían la plaza de América, Eugenio Fadrique o plaza de la Industria, Sagunto (O Calvario), Camelias y Sanjurjo Badía.
La ubicación de los aparatos es fundamental para determinar su fiabilidad. Es evidente que no registra el mismo resultado un medidor situado en Colón que otro colocado en el parque de Castrelos o en un espacio próximo a zona verde.
Un estudio clave
No es la primera vez que salta la polémica por la contaminación atmosférica. En 1999 un equipo del departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Santiago afirmó contundente que Vigo era la ciudad con mayor contaminación de España. Aseguraba que los parámetros de humos negros detectados, de 98 miligramos por metro cúbico, doblaban a los de Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia.
En el 2005 la Xunta desmintió tales datos, justificó el desaguisado por la mala colocación de los medidores y aseguró que en ningún momento se superaron los límites establecidos por la legislación. En julio de ese mismo año decidió cerrar los viejos aparatos y sustituirlos por los dos actuales automáticos, algo que los técnicos del laboratorio municipal habían reclamado en varias ocasiones.
En ese mismo año la Consellería de Medio Ambiente advertía al Concello sobre la conveniencia de que colaborase en la financiación de otros equipos para completar los de la Administración autónoma, como se hizo en A Coruña y Ourense, donde cuentan con medidores propios. Sin embargo, de momento solo permanecen los dos de Coia y San Roque, lo que sin duda limita los resultados. Expertos en el tema explican que lógicamente cuantos más medidores se instalen en diferentes zona de la ciudad más fiables serán los resultados. Sin olvidar nunca la ubicación, determinante.
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