La familia de Araceli Santos agradece la cercanía con Vigo y con Pontevedra, pero descarta mudarse a una de estas ciudades. «Esto es mucho más tranquilo», sostiene
09 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.El silencio y la tranquilidad son unos extraños en casa de Araceli Santos López. Nada raro al tener en cuenta que los pequeños Bruno, de 5 años, Rita, de dos y Rosalía, de uno, disfrutan de las últimas horas de la vacaciones navideñas en su casa de Lourido. Hasta allí fueron a dar por la facilidad para contar con casa propia, puesto que la familia del padre de familia, Manuel Lorenzo Vidal, es natural de este concello del norte. «Yo soy de Bueu, pero llevo aquí doce años. Mi pareja es de aquí pero aunque se mudaron a Vigo durante unos años, regresaron a Soutomaior», recuerda la atareada madre.
Entre las mayores ventajas de su hogar destaca la cercanía con las dos ciudades de referencia de la provincia y la diversidad de servicios en el núcleo de Arcade. «Es cierto que tenemos que coger el coche para casi todo, pero aquí tenemos cerca playa y río. Además, tengo muchas posibilidades para llevar a los niños a actividades y a los parques», apunta esta maestra, que todos los días se desplaza hasta Pontevedra para ejercer su profesión. Los pequeños son el mayor motivo para apostar por el rural frente a la ciudad. Que ellos disfruten de tranquilidad, poco tráfico y la cercanía de unos abuelos para recibir cuidados son la clave de que la familia descarte una mudanza. Además, prefieren el campo: «Esto es mucho más tranquilo, los niños se crían mejor aquí. Vigo no, la ciudad no nos gusta a mi marido ni a mi para vivir», asegura convencida. Como no podía ser de otro modo, sus tres pequeños están censados en el concello, por lo que forman parte del optimismo numérico que vive Soutomaior.